Esos viejos rituales nuevos

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  • Publicado : 6 de marzo de 2012
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Esos viejos rituales nuevos
La unidad de los opuestos

Asistir a una nueva reposición de “El cepillo de dientes” de Jorge Díaz no deja de ser un desafío. Sobre todo por qué se trata de unclásico del teatro chileno leído y visto en todos los tiempos, desde que se estrenó por primera vez, con las actuaciones de Jaime Celedón y Carla Cristi. Esto garantiza, más allá de las épocas, unaefectividad dada por un texto potente, escrito por un autor que nos ha entregado muchos aciertos dramatúrgicos en nuestra reciente historia teatral chilena y latinoamericana.
En esta oportunidad asume elcompromiso la Compañía de Teatro Calato, poniendo a dos de sus referentes artísticos al frente del mismo. Me estoy refiriendo a Consuelo Holzapfel y Ernesto Briones. La primera por ser una actrizconnotada en el medio televisivo, pero también con una amplia y comprometida trayectoria teatral. El segundo por ser uno de los actores con mayor proyección a nivel profesional que ha dado hasta ahora laformación teatral universitaria de la Quinta Región. Si a esto le sumamos una dirección eficaz y profesional llevada a cabo por Omar Prashtan, el circulo cierra perfectamente.
La historia de estapareja de clase media, que intenta superar el tedio de una vida cotidiana alienada a través de rituales eróticos que los conduzcan a un feliz orgasmo, tiene el acento puesto, desde lo actoral, en elgesto exagerado y ampuloso de ella. La precisión y contención son la propuesta para él. Ella, una mujer insatisfecha, busca tener una vida plena y llena de goces, tratando de transgredir los límites.Él, un hombre rígido, que exige le respeten su espacio, sus objetos, entre ellos su cepillo de dientes.
La búsqueda de opuestos por parte de la dirección, lograda desde las actuaciones, tienecontinuidad en el planteo escenográfico, ya que las formas elegidas para el personaje femenino –la silla en que se sienta– son las curvas. Al personaje masculino le tocan las formas rígidas, de...
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