Estado plurinacional y proyecto civilizatorio

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Democratización, Estado Plurinacional y nuevo
proyecto civilizatorio

Roger Cortéz Hurtado
Profesor universitario
UMSA- La Paz

Ahora que ya no puede cerrarse los ojos a que en el poder estatal se ha instalado una presencia social, ideológica y cultural, distinta a la que acaparó puestos, mandos y privilegios desde el inicio de nuestra autodeterminación estatal hasta hace un lustroapenas, puede resultar contradictorio verificar que esa sustitución no afecta hasta ahora la marcada predisposición boliviana a pensar y proyectar en plazos brevísimos.

El relevo de las clases dominantes, que conservan su poderío económico e ideológico, al lado de una importante primacía mediática por un conglomerado popular, en cuya punta destaca una alianza campesino-indígena, supuestamentedebería expresarse, también, en el aposentamiento de una visión menos impaciente y fugaz que la de sus antecesores. Finalmente, la visión indígena que ocupa un lugar preponderante en la narrativa gubernamental –cada vez más estatal- se asocia clásicamente a una estrategia basada en la paciencia y una neta superioridad en reflexionar y planificar con muy largo aliento.

Pero no sólo las accionesgubernamentales, urgidas evidentemente por el ritmo febril y desesperado de unos oponentes que han agotado en pocos meses toda su munición argumental y su capacidad movilizadora, han sido típicamente cortoplacistas, sino que el discurso oficial tiene la misma tónica, en la que se disuelven unas muy pocas intervenciones –como las del ministro de relaciones exteriores- en las que se filtran visiones yplazos de mayor alcance.

No me refiere, desde luego, a numerosas arengas y declaraciones que se refieren al usufructo del gobierno (permaneceremos 20…no 50 años; hemos llegado para quedarnos), tan repetitivas y constantes en nuestra Historia, que nada revelan de estrategia, cuanto de ansiedades y entusiasmos de individuos y grupos exaltados con el goce del poder.

No avanzo un milímetro más,sin advertir que admito el riesgo de que sean mis apreciaciones las precipitadas, tomando en cuenta el corto tiempo en que discurren estos hechos y una proximidad excesiva como observador de los hechos. Sin embargo, estas cavilaciones iniciales sobre el tiempo, están más que justificadas cuando se trata de pensar la relación entre lo constitucional y lo democrático, motivo este de la invitación delos organizadores para una conferencia, realizada el 26 de noviembre, y el contenido de este breve ensayo.

El compás de la libertad.

La pertinencia de buscar en la relación tiempo-democracia, pautas para entender el movimiento de la segunda y, especialmente, bases consistentes para tratar de prever su curso próximo, se apoya en exacerbación de las críticas y ataques de los que sostienen queestamos retrocediendo, a toda velocidad, en la construcción democrática. Espetan como demostración de sus argumentos y vaticinios una presunta “deconstrucción institucional”, al mismo tiempo que vacilan entre una reivindicación secante de la democracia mínima –esencial y exclusivamente el reconocimiento de las elecciones como supremo valor de la democracia- y su pavor ante la posibilidad de quesea, justamente, en actuales y futuras elecciones donde reciban las peores derrotas imaginables. Esa posibilidad los empuja a asilarse en curiosas categorías conceptuales, donde deben convivir sus pesadillas frente a un desolador porvenir próximo para sus opciones electorales y su natural repulsión por todo lo huela a democracia participativa, directa o “comunitaria”.

La mínima ecuanimidadimpediría aplaudir o calificar como aciertos los pasos que ha asumido el gobierno para paralizar al Tribunal Constitucional o la Corte Suprema, pero de allí a sostener impertérritamente que hasta 2005 vivíamos en un paraíso de normalidad institucional hay un abismo más hondo que más profundo de todos los que se ven en el camino de La Paz a los Yungas. Ni los magistrados y altos funcionarios se...
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