Estado e iglesia (mussolini)

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Benito Mussolini

ESTADO E IGLESIA
(1934) _________________________
En diciembre de 1934 Mussolini envió un artículo al periódico conservador francés Le Figaro sobre el problema eclesiástico en Italia. Dejó marcadas varias observaciones de carácter general que iluminan su visión alrededor de las relaciones Estado-Iglesia.

_________________________ Toda la historia de la civilizaciónoccidental desde el Imperio Romano hasta nuestros días, desde Diocleciano hasta Bismarck, nos muestra que cada vez que un Estado entra en conflicto con la religión, siempre el Estado sale derrotado en la lucha. Un combate contra la religión es un combate contra lo inalcanzable, contra lo intangible; es una guerra abierta al espíritu donde éste es más profundo y más íntimo; y ya está comprobado quedurante una lucha semejante las armas que puede usar el Estado, aun las más filosas, resultan impotentes a provocar heridas mortales a la Iglesia. Ésta, especialmente la católica, se sale siempre victoriosa de los conflictos más encarnizados. Un Estado sólo puede ser victorioso en la lucha contra otro Estado. Puede concretar entonces su victoria impulsando, por ejemplo, un cambio de régimen, una cesiónterritorial, el pago de una indemnización, el desarme del ejército, un sistema determinado de alianzas políticas o económicas. Cuando se lucha contra un Estado, se tiene enfrente una realidad material que puede ser aferrada, golpeada, mutilada, transformada; pero cuando se lucha en contra de una religión, no se logra individuar un blanco específico: la simple resistencia pasiva de los sacerdoteso de los creyentes es suficiente para desarmar el ataque del Estado. Bismarck, en los ocho años de su Kulturkampf, ocasionada por la proclamación del dogma de la infalibilidad papal en materia religiosa, mandó arrestar decenas de obispos, ordenó el cierre de centenares de iglesias, disolvió muchísimas organizaiones católicas, secuestrando sus bienes desencadenó una campaña de ideas antiromanas conel famoso mote «los von Rom», y el resultado de esta persecución fue elevar a cien el número de los diputados católicos en el Reichstag, volver popular en todo el mundo la figura de Windthorst, y comprobar la resistencia moral del mundo católico alemán. Al final Bismarck, digo Bismark, el fundador del imperio alemán, se rendía frente a León XIII, y lo llamaba para

Mussolini: Estado e Iglesia- 2

arbitrar una disputa internacional, escribiéndole una carta que comenzaba con la palabra “mi señor”. Igualmente desafortunada fue la política de Napoleón I frente a la Iglesia. Uno de los errores más graves del gran corso fue el haber querido de someter por la fuerza bruta a dos papas y al Vaticano. En el concepto fascista de Estado totalitario, la religión es absolutamente libre y, en supropio ámbito, independiente. Nunca se nos ha ocurrido la absurda idea de fundar una nueva religión de Estado, o someter al Estado la religión profesada por la totalidad de los italianos. La tarea del Estado no consiste en intentar crear nuevos evangelios u otros dogmas, de derribar las viejas divinidades para sustituirlas con otras que se llamen sangre, raza, “nordicismo” y similares. El Estadofascista no reputa que sea su deber intervenir en materia religiosa, y si esto llegara a pasar sería solo en el caso de que el hecho religioso afecte al orden político y moral del Estado. En los tiempos modernos y en los continentes de civilización blanca, el Estado no puede tener más que dos actitudes lógicas frente a las Iglesias constituidas: o ignorarlas, como sucede en los Estados Unidos, obien reglamentar sus relaciones con las Iglesias, mediante un sistema de convenciones o concordatos, así como se hizo con gran provecho en Italia. Particularmente significativa, al respecto, es la historia de las relaciones entre la Iglesia y el Estado en Italia de 1870 a 1929. El Estado italiano, después de votar las Leyes de Garantías, que nunca fueron aceptadas por el papa, adoptó la política de...
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