Estudios culturales: dos paradigmas

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  • Publicado : 2 de diciembre de 2010
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Estudios culturales: dos paradigmas

En el trabajo intelectual serio no hay “comienzos absolutos”, y se dan pocas continuidades sin fracturas. Ni el interminable desenmadejamiento de la “tradición”, tan querido en la historia de las ideas, ni el absolutismo de la “ruptura epistemológica”, que quiebra al pensamiento en partes “falsas” y “correctas”, y que alguna vez favorecieron losalthusserianos, resultan adecuados. Es posible advertir, en cambio, una desaliñada pero característica irregularidad de desarrollo. Lo importante son las rupturas significativas, donde las viejas líneas de pensamiento son interrumpidas, las constelaciones más antiguas son desplazadas y los elementos —viejos y nuevos— reagrupados en torno a un esquema distinto de premisas y de temas. Los cambios en unaproblemática transforman significativamente la naturaleza de los interrogantes que son formulados, las formas en que son planteados y la manera en que pueden ser adecuadamente respondidos. Semejantes cambios de perspectiva no reflejan sólo los resultados de una labor intelectual interna, sino también la manera como desarrollos históricos y transformaciones reales son apropiados por el pensamiento, y comoproporcionan al pensamiento, no una garantía de “corrección”, sino sus orientaciones fundamentales, sus condiciones de existencia. Es esta compleja articulación entre el pensamiento y la realidad histórica, reflejada en las categorías sociales del pensamiento mismo, y la continua dialéctica entre “conocimiento” y “poder”, lo que hace valioso el registro de tales rupturas.

Los estudiosculturales, como problemática diferenciada, emergen en uno de tales momentos, ocurrido a mediados de los años cincuenta. Por cierto no fue esa la primera vez que sus interrogantes características habían sido puestas sobre el tapete. Por el contrario. Los dos libros que ayudaron a delimitar el nuevo territorio —Uses of Literacy de Hoggart y Culture and Society de Williams— fueron ambos a su manera obras(parcialmente) de rescate. El libro de Hoggart tomaba sus referencias del “debate cultural” que durante mucho tiempo se apoyó en los argumentos en torno a la “sociedad de masas” y en la tradición de trabajos identificados con Leavis y Scrutiny. Culture and Society reconstruía una larga tradición que Williams ha definido como consistente, en suma, de “un registro de una cantidad de reaccionesimportantes y continuas a [...] los cambios en nuestra vida social, económica y política” y que ofrecía “un tipo especial de mapa a través del cual puede explorarse la naturaleza de los cambios” (p. 16). En un comienzo estos libros parecían simplemente una puesta al día de esas preocupaciones anteriores, más algunas referencias al mundo de la postguerra. En retrospectiva, sus “rupturas” con lastradiciones de pensamiento en las que estaban situados parecen tan importantes como su continuidad respecto de ellas, si no más. Uses of Literacy se propuso —muy en el espíritu del “criticismo práctico”— una “lectura” de la cultura de la clase trabajadora en pos de los valores y significados encarnados en sus esquemas y disposiciones: como si fueran algo así como “textos”. Mas la aplicación de este método auna cultura viva, y el rechazo de los términos del debate cultural” (polarizado en torno a la diferenciación de alta y baja cultura), fue una novedad cabal. En un mismo movimiento Culture and Society constituyó una tradición (la tradición de “cultura y sociedad”), definió su “unidad” (no en términos de posiciones comunes, sino en sus preocupaciones características y en el lenguaje de susindagaciones), le aportó una definida contribución moderna, y a la vez escribió su epitafio. El siguiente libro de Williams —The Long Revolution— fue un claro indicio de que la manera de pensar tipo “cultura y sociedad” sólo podía ser completada y desarrollada avanzando a otro lugar, a un tipo de análisis sustantivamente diferente. La propia dificultad de algunas partes de The Long Revolution —con sus...
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