Etica

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  • Publicado : 30 de septiembre de 2010
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Perder el sentido de la vida es insoportable Durante varios veranos, en los años cincuenta, serví como pastor y predicador en la Iglesia Americana en París. Un día, tras el oficio, se acercó a mí unhombre. Destacaba entre la gente por su forma de vestir. Andaba ligeramente encorvado, su cara era pálida y tenía unos expresivos ojos tristes, aunque la sonrisa que lucía era atractiva y encantadora:«Monsieur reverendo, gracias, gracias por el oficio. Soy Albert Camus. ¿Querría comer conmigo mañana?» Al día siguiente, después de comer, apretó sus manos sobre la mesa y se puso serio de pronto:«Fui a la Iglesia Americana porque estoy buscando algo que no tengo, algo que no estoy seguro siquiera de poder definir. Mientras que siempre confié en el universo y en la Humanidad en abstracto, laexperiencia hizo que, en la práctica, empezara a perder la fe en su sentido. Soy un hombre desilusionado y exhausto, he perdido la fe, he perdido la esperanza. Perder la propia vida es sólo una nimiedad,pero perder el sentido de la vida es insoportable». Me di cuenta de que la suya era algo más que una curiosidad intelectual. Quería experimentar la fe y que actuara en su propia vida. «He conseguidohacer mucho dinero, porque, de alguna forma, he sido capaz de articular la desilusión del hombre por el hombre; identifican en mis obras la angustia y la desesperación que sienten. Esto es, más queninguna otra cosa, lo que me consterna. Me encuentro en algo que es casi como un peregrinaje, buscando algo que llene el vacío que siento, algo que el mundo no me está dando. Desde que estoy viniendo ala iglesia, he estado pensando mucho sobre la idea de la trascendencia. Y desde que estoy leyendo la Biblia, siento que hay algo que es capaz de dar sentido a mi vida. Los domingos por la mañanaescucho que la respuesta es Dios. Usted me ha dejado bien claro que no somos los únicos en este mundo». Un día, al final de mi verano en París, nos sentamos frente al río. Camus rompió el silencio:...
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