Examen diagnostico 4

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ÉTICA Y POLÍTICA EN UN MUNDO DESORIENTADO José María Mardones. CSIC.Madrid.
Perseguimos unas reflexiones sobre la relación ética y política en el contexto de nuestro momento. Creemos que nuestra época actual pide a gritos más ética en la política para potenciar a la misma democracia política. Sin una elevación moral de la sociedad no parece posible dar el paso hacia una profundizacióndemocrática. La actual crisis de nuestro mundo es política y es ética. Y quizá, añadiría algún analista tildado en su momento de neoconservador como D. Bell, es por eso mismo una crisis cultural y hasta espiritual. Una reflexión de estas características se inscribe dentro de la sensibilidad que busca actualizar la doctrina social de la Iglesia en el contexto de nuestro momento histórico. De la atención a lossignos de los tiempos o, al menos, de la época, se infieren interpelaciones para nuestra conciencia cristiana y para la responsabilidad ciudadana y política del creyente. I. DOS REALIDADES CERCANAS Y UNIDAS.

Ética y política están cerca y se hallan imbricadas. La ética se inicia ante el interés o preocupación por el otro y su vulnerabilidad. Supone un transcender el propio egocentrismo. Sinromper el cascarón de la preocupación propia no hay ética y sin un interés que salte sobre el individuo y el círculo estrecho de la familia no hay política. La ética y la política tienen una amplitud de miras y de preocupaciones que dicen relación con el bien del otro y de los otros extendiéndose en círculos sociales y públicos hasta los confines de la humanidad. Y hoy día, aún más allá, porquesomos conscientes que lo humano no se puede desvincular de la vida. La política supone el interés por los otros: es “cuidado de la existencia” como diría H. Arendt, una existencia que mira al bien común, público o general. Aristóteles ya vio la afinidad entre ética y política. Para este autor, la organización de la vida colectiva humana tenía que ver con la “vida buena”, con la ética. Sin ética no haypolítica. No puede haber una auténtica preocupación o cuidado por el interés general de los demás que no conlleve una dimensión de responsabilidad por la situación de vulnerabilidad y desvalimiento del otro ser humano. La ética ofrece una sensibilidad, unas actitudes, para la solución de los problemas, pero no los soluciona. Es la política concreta, mediada por los análisis de la realidad y consus decisiones, leyes, derecho, aplicaciones técnicas, etc., quien ofrece las respuestas a los problemas de la sociedad. La ética sirve de orientación y señala unas actitudes al hombre de la polis que quiere solucionar pragmáticamente unas cuestiones. No valen todos los medios ni se puede justificar el uso de cualesquiera métodos para alcanzar algún objetivo. La ética mantiene a la política dentrode los límites de lo humano y la ayuda a no caer en la barbarie del uso de la violencia, la manipulación o cualquier otra de las tentaciones que rondan al poder y que conducen a la negación de la verdadera política. La ética así entendida es como un vigía de la política que quiere ser realmente humana.

También la ética se enriquece con la política. Ésta le ofrece un panorama de preocupacionesy un ejercicio de visualización de necesidades y problemas. La política agudiza el sentido y amplitud de la ética. Le permite ver hasta qué punto las contradicciones sociales impiden al ser humano ser tal y cómo la vulnerabilidad humana se enrosca en sus propias realizaciones, en sus mismos intentos de vida buena en común, en sus avances pretendidamente dirigidos al bien de todos. Convienerecordar al inicio de una breves reflexiones sobre la relación entre ética y política, que en unas sociedades pluralistas y democráticas no hay una única cosmovisión y, que por tanto, no hay una única ética del bien o de la vida buena. La ética de las sociedades democráticas es una ética sin referentes transcendentes, funciona sólo con ciertos “tabúes” (L. Kolakowski) o “supersticiones humanitarias”...
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