Fabulas

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Esopo:En ella una zorra ve un racimo de uvas e intenta cogerlo. Al darse cuenta de que está demasiado alto las desprecia diciendo «¡No están maduras!». La moraleja de la historia es que a menudo los seres humanos fingimos despreciar aquello que secretamente anhelamos y que sabemos inalcanzable
Fedro: Dos calvos.
Uno se encontró por casualidad en medio de la calle
un peine; llegóselo otro, tancalvo como él, y dijo:
«A la parte, a la parte.» Mostrando el primero su ha-
llazgo, añadió después. «Está visto, los dioses han que-
rido favorecernos; mas por nuestra mala ventura hemos
hallado, como se dice, carbones en lugar de un tesoro.»
Esta reflexión viene como de molde al que ve frus-
trarse una a una sus más caras esperanzas.
No todas las cosas sientan bien a todos.

Jean de lafontaine: EL MAESTRO Y EL NIÑO
En esta fábula intento demostrar la presunción vana de un necio:
Cuando estaba jugando a las orillas del Sena, un niño cayó al agua, mas por gracia divina se hallaba allí un sauce con cuyas ramas se salvó el pequeño. Pasó por allí un maestro de poco entendimiento, y el infante gritó:
-- ¡ Auxilio que me ahogo !
Ante dichos gritos, el maestro se volvió, eimprudentemente y fuera de situación, empezó a sermonear al infante:
-- ¡ Mira qué travieso, a dónde le ha llevado su locura !
¡ Gasta tus horas cuidando esta clase de prole !
¡ Desdichados padres, pobre de ellos velando a todo momento por esta turba inmanejable ! ¡ Cuánto deben padecer, y cómo lamento su destino !
Después de tanto hablar, saco al niño de las aguas.
Censuro aquí a muchos más de loque se imaginan. Habladores y criticones y pedantes pueden reflejarse en el escrito anterior; cada uno de ellos forma un pueblo numeroso; sin duda el Creador bendijo esa prolífica casta.
¡ No hay tema sobre el que no piensen ejercer su habladuría! ¡Siempre tienen una crítica que hacer! ¡Pero amigo, líbrame del apuro primero, y después suelta tu lengua !
Antes de señalar los errores del prójimo,mejor primero ayúdalos a mejorar su situación

Felix maria de Samaniego: EL MUCHACHO Y LA FORTUNA

A la orilla de un Pozo,
sobre la fresca yerba,
un incauto Mancebo
domía a pierna suelta.
«Gritóle la Fortuna:
Insensato, despierta;
¿no ves que ahogarte puedes,
a poco que te muevas?
Por ti y otros canallas
a veces me motejan,
los unos de inconstante,
y los otros de adversa.
Revesesde Fortuna
llamAis a las miserias;
¿por qué, si son reveses
de la conducta necia
tomas de Iriarte:el te y la savila
El té, viniendo del imperio chino,
se encontró con la salvia en el camino.
Ella le dijo: «Adónde vas, compadre?»
«A Europa voy, comadre,
donde sé que me compran a buen precio.»
«Yo», respondió la salvia, «voy a China,
que allá con sumo aprecio
me reciben por gusto ymedicina.
En Europa me tratan de salvaje,
y jamás he podido hacer fortuna.»
«Anda con Dios. No perderás el viaje,
pues no hay nación alguna
que a todo lo extranjero
no dé con gusto aplausos y dinero.»
La salvia me perdone,
que al comercio su máxima se opone.
Si hablase del comercio literario,
yo no defendería lo contrario,
porque en él para algunos es un vicio
lo que es en general unbeneficio;
y español que tal vez recitaría
quinientos versos de Boileau y el Tasso,
puede ser que no sepa todavía
en qué lengua los hizo Garcilaso.
Concepción arenal:
EL MASTÍN Y EL GALLO

Sabido es de cada cual
Que aún mucho más que el caballo.
Entre los vanos, el gallo
Es vanidoso animal.

Había en cierto lugar
Uno que el cuello inclinaba
Cuando la puerta pasaba
Por temor de tropezar;Y era risible el temor,
Que en un portón como aquel
No llegaría al dintel
Siendo cien veces mayor.

Estábase en el corral
De la casa por guardián
Un juiciosísimo can,
Y cansado de ver tal

Díjole: «Señor gigante,
Lleve la cabeza inhiesta,
Que antes de dar con la cresta
Aún ha de crecer bastante.

¿No ves como no se baja
Un hombre aunque esté montado,
Y que nunca han...
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