Feminismo aberrante

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PORQUE NO PUEDO DEJAR DE HABLAR

DEL “FEMINISMO ABERRANTE”
Ofelia H. Hernández Pereyra
“Es la hora de mirar con la valentía de la memoria, y reconociendo sinceramente las responsabilidades, la larga historia de la humanidad, a la que las mujeres han contribuido no menos que los hombres, y la mayor parte de las veces en condiciones bastante más adversas. Pienso, en particular, en las mujeresque han amado la cultura y el arte, y se han dedicado a ello partiendo con desventaja, excluidas a menudo de una educación igual, expuestas a la infravaloración, al desconocimiento e incluso al despojo de su aportación intelectual… Se trata de un acto de justicia, pero también de una necesidad. Los graves problemas sobre la mesa, en la política del futuro, verán a la mujer comprometida cada vezmás: tiempo libre, calidad de la vida, migraciones, servicios sociales, eutanasia, droga, sanidad y asistencia, ecología, etc. Para todos estos campos será preciosa una mayor presencia social de la mujer, porque contribuirá a manifestar las contradicciones de una sociedad organizada sobre puros criterios de eficiencia y productividad, y obligará a replantear los sistemas en favor de los procesos dehumanización que configuran la "civilización del amor". ( Juan Pablo II, Carta a las Mujeres 1995)
Confieso que soy adicta a la televisión. La he convertido en una fiel, divertida y relajante compañera. No soy consumidora responsable. El control remoto hace que mi placer culposo se convierta en viciosa obsesión. Generalmente, todo lo que suene o se vea como contenido superficial,intrascendente, frívolo o como quieran llamarle, es mi elección primordial. Cuando estoy frente a ella me vuelvo masa en reposo. Son instantes, minutos, horas en los que el mundo desfila ante mis ojos y no me importa a dónde va.

Ayer, jueves 25, la primera sorprendida fui yo. ¿Por qué? Son los pequeños detalles los que se convierten en detonantes para el cambio y, en la simplicidad del descansonocturno frente a mi preciada televisión, escuché algo que al instante que pasó por mis oídos desató una reacción en varias partes de mi cuerpo. Primero, mi cerebro se puso alerta como si hubiera percibido una escandalosa alarma; segundo, toda mi piel pasó en pocos segundos de un escalofrío a calor intenso; tercero, mi cara sintió como si la hubiera sumergido en agua con hielo. El señor JoaquínLópez Dóriga leía una nota en la que, para variar, la arquidiócesis de Guadalajara aparecía como la villana intolerante de nuestra sociedad actual.

Antes de sumarme a la condena nacional porque “El feminismo y la homosexualidad son aberraciones que pueden afectar las estructuras básicas de la sociedad”, y de caer (como siempre) en la tentación de hablar de algo que desconozco pero me pareceinteresante, decidí hacer varias cosas productivas. Antes que nada, poner en orden las ideas que se aparecieron como por arte de magia en mi oxidado cerebro, conceptos que he ido acumulando, que no tenían sentido para mí y menos encontraba la manera de asociarlo: feminismo, homosexualidad, catolicismo, líderes de opinión, derechos humanos, medios de comunicación y responsabilidad social. ¿Cómohacer que alguien como yo, ciudadana común, comprenda estos temas y haga algo útil con ellos?
Mis escasas aproximaciones no ayudan mucho. Al feminismo, sólo por solidaridad de género; al catolicismo, por nacimiento y tradición; ¿derechos humanos? Antes de empezar a escribir, ni siquiera sabía cuáles eran; la homosexualidad ha pasado a ser algo integral en mi entorno; con los medios decomunicación me involucré gracias a una muy particular forma de manejar mi vida profesional; los líderes de opinión, ni siquiera me parece que sean reales y la responsabilidad social es un concepto totalmente nuevo para mí que llegó por casualidad en una de esas noches de intercambio intelectual con un amigo cibernauta, experto en el tema, con el que lo único que tengo en común es el insomnio.

Desde...
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