Filosofia

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El mal que nos aqueja encuentra una de sus causas en el pensamiento filosófico que hoy hacen los hombres, por propia iniciativa o recibiendo la filosofía de otros, en una cadena hacia atrás que se remonta bastante lejos.
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El mal que nos aqueja –relativismo moral, crisis de valores- encuentra una de sus causas en el pensamiento filosóficoque hoy hacen los hombres, por propia iniciativa o recibiendo la filosofía de otros, en una cadena hacia atrás que se remonta bastante lejos. Lógica conclusión: dejemos de filosofar de un modo que justifique el totalitarismo, el desprecio de la vida, el consumismo; dejemos la filosofía que quite sensibilidad ante el pecado, y que lleve a la incapacidad para hablar de Dios claramente.
Algunospiensan que la filosofía es necesariamente un estudio desvinculado de todos los problemas prácticos. Puede sorprender entonces que la intención de los Papas al recomendar la filosofía sea muy práctica. Pero lo es, porque este saber interesa no como un frío ejercicio académico, sino como remedio eficaz –necesario, aunque insuficiente por sí sólo- contra un intolerable estado de cosas. La llamada delMagisterio se dirige a todos los que trabajan en tareas intelectuales. Ninguno de éstos puede desentenderse absolutamente de la filosofía, sobre todo hoy, en que casi todos los errores prácticos disponen de una filosofía propia, con sus manuales, sus profesores y hasta su tradición escolar.
¿Por qué tiene tanto influjo la filosofía hoy? ¿Por qué muchos tienden a leer obras de Marx, Nietzsche,Sartre o cualquier otro filósofo actual, para entender al menos lo que puedan? Entre otras cosas, porque las características de la cultura contemporánea conducen a los hombres a nutrirse del pensamiento, a contar con una teoría acerca de lo que es el mundo, el hombre y la realidad. Esto es natural en cierto modo, porque el hombre es un ser racional, que vive y se mueve con su inteligencia. Pero hayotro motivo: en los tiempos en que la vida cristiana florecía en casi todas partes, la enseñanza de la doctrina de la fe, al responder a los problemas más hondos de la vida (problema del más allá, sentido del dolor, valor del hombre, etc.), satisfacía esta exigencia natural, de paso que la elevaba al orden sobrenatural y rompía así con toda posible duda. Pero si las personas no cuentan con la fecristiana, ni con religión alguna, es mucho más lógico que se lancen en brazos de la filosofía para pedirle a ésta todo, es decir, las respuestas a los últimos interrogantes del hombre.
Para un cristiano la filosofía no tiene ese valor desmesurado. Sin embargo, su papel instrumental es imprescindible en las tareas que exigen manejar una concepción acerca de lo que es el hombre, el universo, larealidad. Tareas que son propias de los intelectuales, de los hombres de ciencia, los educadores, los políticos, y también de los teólogos. La teología, por ejemplo, necesita utilizar conceptos estudiados por la filosofía, para comprender el alcance de las palabras contenidas en las fuentes de la Revelación, para entender correctamente quién es el Dios que nos habla, qué significa que Dios asuma lanaturaleza humana en la persona del Verbo, etc.
Cuando se debe acudir a estos conceptos fundamentales, la filosofía hace puntual acto de presencia, normalmente en forma de libros que se han leído, de clases a las que se ha asistido, es decir, en forma de autoridades científicas. Y el Magisterio de la Iglesia quiere decirnos que busquemos esta autoridad primordialmente en Santo Tomás, porque laexperiencia demuestra su eficacia. El Concilio Vaticano II ha insistido en la necesidad de considerar siempre a Santo Tomás de Aquino como maestro y doctor, porque sólo a la luz y sobre la base de la “filosofía perenne” se puede fundar el edificio tan lógico y exigente de la doctrina cristiana. La filosofía de Santo Tomás es filosofía del ser, es decir, del actus essendi, cuyo valor trascendental...
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