Final del camino

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 31 (7533 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 11 de agosto de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Rudyard Kipling AL FINAL DEL CAMINO
Está plomizo el cielo y rojos nuestros rostros Y abiertas y agrietadas las puertas del Infierno; Se desatan y braman los vientos infernales Y se alza el polvo hacia el rostro del Cielo; Descienden las nubes como una ardiente sábana Que envuelve y cubre pesadamente el cuerpo; Y el alma del hombre se aparta de su carne, Se aparta de sus insignificantesambiciones Y siente el cuerpo enfermo y lleno de congoja Y se eleva su alma como polvo en el camino, Se desprende de su carne y la abandona Mientras resuenan estridentes las trompetas del cólera. Canción del Himalaya Cuatro hombres, cada cual con derecho a «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad», estaban sentados a una mesa jugando al whist. El termómetro marcaba casi 39°. La habitación sehallaba casi en sombras, hasta el extremo de que sólo se podían distinguir los puntos de las cartas y las pálidas caras de los jugadores. Un pobre punkah, de calicó blanqueado y hecho jirones, movía el aire caliente y gemía de modo lúgubre a cada pasada. Fuera, el día era tan melancólico como un día de noviembre en Londres. No había cielo, sol ni horizonte... nada más que una calina de color pardo ypúrpura. Era como si la tierra se estuviera muriendo de apoplejía. De vez en cuando, nubes de polvo leonado se alzaban de la tierra sin viento ni aviso, volaban como manteles entre las copas de los árboles secos, y descendían de nuevo. O un torbellino de polvo recorría a toda velocidad la llanura durante un par de millas para luego deshacerse y caer, aunque no había nada que pudiera detenerlosalvo una larga y baja hilera de traviesas apiladas, blancas de polvo, un grupo de cabañas hechas de barro, vías de ferrocarril abandonadas y lona; y el bungalow de cuatro habitaciones, desproporcionadamente bajo, que pertenecía al ingeniero ayudante encargado de una sección de la línea de ferrocarril del Estado de Gaudhari, por aquel entonces en construcción. Los cuatro, vestidos con la ropa másligera posible, jugaban al whist de mal humor, riñendo sobre ventajas y ganancias. No era el mejor whist del mundo, pero se habían tomado bastante trabajo para poder jugar. Mottram, el agrimensor, había cabalgado treinta millas y viajado en tren otras cien desde su solitario puesto en el desierto durante la noche anterior; Lowndes, del servicio civil, destinado en misión especial al departamentopolítico, había hecho un camino igual de largo para escapar por un momento de las miserables intrigas de un empobrecido Estado indígena, cuyo rey adulaba y fanfarroneaba alternativamente para conseguir más dinero de las lastimosas contribuciones impuestas a campesinos explotados y desesperados criadores de camellos; Spurstow, el médico de la compañía de ferrocarriles, había abandonado un campamento decoolies atacado por el culera para velar por sí mismo durante cuarenta y ocho horas, reuniéndose con hombres blancos una vez más. Hummil, el ingeniero ayudante, era el anfitrión. Tenía un domicilio fijo y en consecuencia recibía a sus amigos todos los domingos, si es que podían ir. Cuando uno de ellos no aparecía enviaba un telegrama a su última dirección, para saber si el ausente estaba vivo omuerto. Hay muchísimos sitios en el este donde no es bueno ni amable dejar que nuestros conocidos desaparezcan de nuestra vista, incluso durante una breve semana. Los jugadores no eran conscientes de sentir el menor aprecio entre sí. Se peleaban cada vez que se veían; pero deseaban verse tan ardientemente como los sedientos quieren beber. Eran hombres solitarios que com-

Este documento ha sidodescargado de http://www.escolar.com

prendían el terrible significado de la palabra soledad. Todos tenían menos de treinta años, y a esa edad es demasiado pronto para que cualquier hombre posea un conocimiento semejante. -¿Una Pilsener? -dijo Spurstow tras el segundo juego, secándose la frente. -Lamento decir que se ha terminado la cerveza, y apenas queda suficiente soda para esta noche...
tracking img