Francis fukuyama, el finde de la historia y el ultimo hombre

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  • Publicado : 13 de julio de 2010
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FRANCIS FUKUYAMA:

El fin de la historia y el último hombre.

1989 empezó siendo el año conmemorativo del segundo centenario de la Revolución Francesa y acabó con el fracaso de la otra gran revolución, la comunista, cerrándose así un ciclo de la historia rico en este tipo de fenómenos. Para siempre? El auge y el prestigio de Karl Popper indujo a pensar que hay que abstenerse de hacerprofecías, ya que no podemos encontrar ningún hilo conductor que nos permita anticipar el futuro, pues la historia carece de un sentido inmanente en ella, pero también pareció demostrar a todos que la por él llamada ''sociedad abierta'' lo era no sólo en cuanto a la trayectoria sino en su estructura política: el fin de los totalitarismos, comenzado en 1945, significaba la caída de toda una corriente depensamiento iniciada en Platón, continuada por las utopías renacentistas e intensificada en Hegel y Marx. Desde ese mundo intelectual, tan propenso al perfeccionismo social, se había intentado confundir el proceso histórico con modelos ideales que implicaban, en su realización, costes humanos excesivos; convertir el mundo en un laboratorio experimental no estaba, por otra parte, muy en consonanciacon una valoración positiva de la dignidad y la libertad humanas. La izquierda del siglo XX (que no la del XIX) apoyada en tales versiones pseudocientíficas de la evolución social, había condenado a la derecha por su resistencia a aceptar el veredicto anticipado de la historia que aquélla conocía, como antes (principio de la modernidad) se había desautorizado a los pensadores que discrepaban delcurso providencialista del devenir humano. La historia del pensamiento y la historia de las ideas políticas se han convertido en recipientes que rebosan de cadáveres - muchos de ellos mal enterrados.
El mismo año se publica un artículo que, con el mismo título que esta obra y escrito por el mismo autor norteamericano de origen nipón, se hace eco de los últimos acontecimientos, los cuales le sirvenpara justificar dos tesis: primera: que el liberalismo, el gran enemigo de los totalitarismos, ha vencido (en esto se alinea con Popper); y segunda: que esa victoria es definitiva: la democracia será en el futuro la forma de gobierno que se generalice; la historia ha terminado, es decir, ha terminado la evolución de las formas políticas y el hombre ha alcanzado, con ello, el bienestar material y ladignidad que ha ido buscando desde que apareció sobre la tierra: es el último hombre. Todo esto no lo firmaría, aunque le gustara, Popper pues implica un ejercicio, por él prohibido, de dotes adivinatorias respecto a un trayecto que no está prefijado en ninguna parte.
El artículo armó mucho revuelo. Desde la izquierda se vio como una muestra de prepotencia de la derecha, de venganza intelectualante la implosión del sistema socialista, a pesar de una metodología muy cercana a la utilizada por el progresismo para imponer su ideología. Pero la derecha tampoco se ve bien representada (si entendemos por derecha el liberalismo democrático) precisamente porque siente aversión por esa misma metodología, que parece de nuevo limitar la capacidad de decisión del ser humano, su libertad de acción.Por ello, el autor ha vuelto a la carga con un formidable bagaje en forma de denso libro (1992) que recoge las críticas sin por ello variar sus postulados que, por el contrario, adquieren ahora una consistencia mayor al apoyarse en un análisis mucho más sólido y exhaustivo de los fundamentos sobre los cuales descansa.
El punto de partida es éste: ''si al final del siglo XX tiene sentido quehablemos de nuevo de una historia direccional, orientada y coherente, que posiblemente conducirá a la mayor parte de la humanidad hacia la democracia liberal. La respuesta es afirmativa''. La historia, pues, tiene sentido, como lo tuvo para San Agustín, Voltaire, Hegel o Marx. El hecho de que hoy prive una opinión contraria (fuera del pensamiento marxista) se debe, según Fukuyama, a la experiencia...
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