Franz se mete en problemas de amor

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Ana Sandra Elsa

CONTENIDO

Franz se mete en problemas de amor En esta obra, Franz aprende sobre los problemas del corazón. Josef, su hermano mayor, está enamorado de Ana, pero ella no está interesada en él y Franz decide ayudar… pero luego él mismo se ve metido hasta las orejas en sus propios problemas de amor con Gabi, con Sandra y con Elsa.

Franz quería a muchas personas.

Quería asu padre y a su madre

Quería a Gabi, que vivía en la casa vecina.

Quería a su abuela y a Josef, su hermano mayor. Quería a Daniel Eberhard, su compañero de escuela.
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Y además quería a sus tres tías.

ANA

Como la mamá, el papá, la abuela, Josef, Gabi, Daniel Eberhard y las tres tías también querían a Franz. Él no tenía mayores problemas con el amor. Para Franz el amor eracuando dos personas se llevaban muy bien entre sí y se sentían muy contentas estando juntas (podían discutir un poco, pero sólo de vez en cuando).

Como Franz sólo conocía el amor feliz, la tristeza de su hermano Josef lo tenía desconsolado desde hacía unas semanas. Josef se había enamorado de Ana a primera vista. Él la había visto y había sentido un vuelco en el corazón, un escalofrío en la espalda,y se le había puesto la piel de gallina. “¡Quiero a esta niña más que a nadie!”, pensó Josef. Josef se había encontrado con Ana en el descansillo de la escalera. Mientras él bajaba corriendo, ella subía de prisa y se estrellaron.

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Ana llevaba un bolso debajo del brazo y se le cayó. – ¡Bobo, ten cuidado! – gritó. – Discúlpame – le dijo Josef y recogió el bolso.

sonaba “ding – dong –ding – dong”. Luego escuchó que la señora Leidlich le dijo: – ¡Ah, por fin llegaste, Ana! Josef iba a casa de su amigo Otto, pero dio marcha atrás y regresó a su departamento (porque el amor le había salido al encuentro en aquella mirada). Mamá y Franz estaban en la cocina. Lloraban un poco: mamá porque estaba cortando la cebolla y Franz porque se encontraba muy cerca de mamá. – ¡Acaba deestallar! – dijo él. – ¿Dónde? – preguntó mamá, mientras trataba de contener las lágrimas. – ¡Dentro de mí! – contestó Josef, y les narró la historia de Ana, el vuelco en el corazón, el escalofrío, y les confesó que se le había puesto la piel de gallina.

Ana le arrancó el bolso de la mano y siguió camino hacia el tercer piso. Josef permaneció inmóvil. Alcanzó a oír que la niña timbró en eldepartamento de la señora Leidlich. Por cierto, la señora Leidlich no tenía un timbre común y corriente, sino que
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– ¡Tenía que pasar! – dijo mamá. – Josef. – ¡Quiero volver a verla! – exclamó

– Entonces siéntate en la escalera y espera a que baje – le dijo mamá, sonriendo y secándose las lágrimas. No lo dijo en serio, pero Josef sí lo tomó en serio y se sentó en la escalera a esperar. Debiósoportar toda clase de comentarios de los vecinos: – Siempre pierdes la llave de tu casa, ¿no? ¿Es que sólo tienes aserrín en la cabeza? – le dijo la señora Berger. – Te pasaste de listo, ¿verdad? ¿Tu madre te dejó afuera? – le preguntó el señor Huber. – ¡Tus padres han arrendado un departamento, no una escalera! – gritó la señora Knitzwackel, que siempre lo regañaba. Finalmente, después de una hora,Ana apareció en la escalera. Mientras la esperaba, Josef había pensado con detenimiento qué le diría. Escogió con cuidado estas palabras: “¡Me llamó Josef, vivo en este mismo edificio y me gustaría conocerte!” Pero antes de pronunciarlas debía carraspear para llamar
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su atención. Apenas había tenido tiempo de carraspear, cuando Ana pasó a toda velocidad junto a él. Josef saltó delescalón. – ¡Hola! – exclamó – ¡Oye, espera! ¡El “hola” murió hace mucho tiempo y el “oye” está muy enfermo! – le




respondió Ana desde el primer piso y luego sonó un portazo. Josef regresó al departamento y se encerró en su cuarto. Esto sólo lo hacía cuando estaba muy triste. – Debemos ayudarlo – le dijo Franz a mamá. – No sabría cómo – contestó mamá. – ¡Ya se te ocurrirá algo, si lo piensas...
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