Gaspar melchor de jovellanos (1744 -1811)

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COMENTARIO DE TEXTO



[…] Estudiad vosotros, como ellos, el universo natural y racional y contemplad, como ellos, este gran modelo, este sublime tipo de cuanto hay de bello y perfecto, de majestuoso y grande en orden físico y moral. ¿Queréis ser grandes poetas? Observad, como Homero, a los hombres en los importantes trances de la vida pública y privada, o estudiad, como Euripides, el corazónhumano en el tumulto y fluctuación de las pasiones, o contemplad, como Teócrito y Virgilio, las deliciosas situaciones de la vida rústica. ¿Queréis ser oradores elocuentes, historiadores disertos, políticos insignes y profundos? Estudiad, indagad como Hortensio y Tulio, como Salustio y Tácito, aquellas secretas relaciones, aquellos grandes y repentinos movimientos con que una mano invisible,encadenando los humanos sucesos, compone los destinos de los hombres y fuerza y arrastra todas las vicisitudes políticas. Ved aquí huellas que debéis seguir, ved aquí el gran modelo que debéis imitar. Nacidos en un clima dulce y templado y en un suelo en que la naturaleza reunió a las escenas más augustas y sublimes, las más bellas y grandiosas; dotados de un ingenio firme y penetrantes y ayudados deuna lengua llena de majestad y de armonía, si la cultivaseis, si aprendiereis a emplearla dignamente, cantaréis como Píndaro, narraréis como Tucídides, persuadiréis como Sócrates, argüiréis como Platón y Aristóteles y aun demostraréis con la victoriosa precisión de Euclides. […] Gaspar Melchor de jovellanos (1744 -1811)

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El texto pertenece a la Oración sobre lanecesidad de unir al estudio de la literatura al de las ciencias, 1797. Se trata de un discurso de carácter pedagógico de los muchos que escribió por encargo, siendo este en particular para el Instituto asturiano de Gijón del que él fue su fundador en 1794. Jovellanos perteneció al grupo de hombres de ciencia que en la llamada segunda etapa de la ilustración del siglo XVIII en España durante el reinadode Carlos III. Estos hombres se sintieron con la obligación de trabajar por el bien del pueblo, y trabajar tanto, en lo político como en lo intelectual, el resultado de la unión de este espíritu fue decisivo para el comienzo de la modernidad para España.
El siglo XVIII es así un siglo reformador, en el que se intenta secularizar la enseñanza, para ello se fundan escuelas primarias y profesionalesy se reforma la enseñanza universitaria.
Los hombres de ciencia, de pensamiento y de letras se dedicaron a examinar y juzgar todo lo que habían heredado de épocas anteriores con dos objetivos: observar lo que les era útil y hacer uso racional de ello. Jovellanos cual Lisias, escribe discurso por encargo. La oración sobre la necesidad de unir al estudio de la literatura a las ciencias, se tratade un discurso de dio tres años más tarde en el Instituto asturiano de Gijón que él había fundado. Se dirige a un auditorio lleno de estudiantes que se encaminan al estudio de la ciencia a los que trata de persuadir, para que además del estudio propio de la materia no dejen de lado el factor humanístico, el literario. Para ello imprime en su discurso un claro llamamiento a estos jóvenes para quetraten además de perfeccionar su formación en todas las artes de la elocuencia, la literatura adorna a la ciencia, les dice. Los ejemplos con los que ilustra su discurso son un referente continuo de los grandes nombres de la literatura universal empezando por Homero, éste un bardo auténtico, educado en la rapsodia y la recitación, que compone para oyentes no para lectores, pero de tal imaginaciónpoética que vino a cristalizar aquellas luchas de razas entorno al Sitio de Troya, de los desastres de aquella época en la que todavía los hombres eran hijos de los dioses. Como eurípides 480 -406 a. C. al que se puede considerar el más revolucionario de los trágicos griegos, de una “temeraria racionalidad” como lo definió Nietzche, en obras como El Cíclope, obra que no sólo posee un encanto...
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