Germaldito

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Sobre los valores de Occidente1 Lo primero que resulta sorprendente de este encuentro es el título. Nos hemos reunido para hablar de los valores de Occidente. Y digo sorprendente no tanto por la referencia a los valores –aunque el relativismo imperante quiere convencernos de que todo vale- sino por la mención de Occidente. Y más sorprendente es que los organizadores identifiquen Occidente connuestra civilización. Ni en Europa ni en España –ni mucho menos en Cataluña, vanguardia de la progresía multiculturalista- se habla de Occidente. Por esto, creo que al hilo de los valores de Occidente es conveniente definir qué cosa sea la civilización occidental. Si, como me parece, por Occidente debe entenderse una comunidad cultural, la identificación de los valores que definen esa cultura es elcamino apropiado para definir al propio Occidente. Para ello, me voy a servir de tres autores, cada uno de una tradición vital e intelectual diversa: Böckenförde, uno de los más prestigiosos constitucionalistas alemanes, cercano a la socialdemocracia; Marcello Pera, catedrático de filosofía de la ciencia, ex-presidente del Senado italiano, y exponente de la tradición liberal-ilustrada; yfinalmente, James Kurth, conservador norteamericano, catedrático de Ciencia Política en Swarthmore College. Para Böckenförde, valores de Occidente son la democracia, la libertad individual, el Estado de Derecho, etc. Ahora bien, frente al uso retórico de estos conceptos, señala que “el Estado de Derecho se caracteriza por el hecho de que el poder del Estado se entiende vinculado a determinados principios yvalores superiores del Derecho”2 (es decir, a la promoción de las condiciones que permiten a todas las personas vivir con dignidad), así como que la
Intervención en una mesa redonda sobre “Los valores de Occidente”, organizada por las Nuevas Generaciones del Partido Popular de Cataluña (mayo 2005). 2 Böckenförde, E. W. Estudios sobre el Estado de Derecho y la democracia, Trotta, Madrid, 2000, p.40. 1
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democracia y el Estado constitucional reposan sobre presupuestos de naturaleza preconstitucional. Entre estos presupuestos está el acuerdo en torno a algo sobre lo que no cabe votar, el contenido de los derechos fundamentales3. Esto es, “no tiene que ver con la democracia como una forma de vida, ni tampoco con una democratización de la sociedad”4, democracia de matriz occidental quevive de unos presupuestos sociales y políticos en los que ahora no puedo detenerme. Sí tiene interés señalar uno de los presupuestos morales de la democracia: dado que hay temas que no se someten a votación (la dignidad humana, los derechos fundamentales), la elección se realiza entre los medios para alcanzar fines comunes, pero esto exige un ethos de la interlocución, que permite la oposiciónpolítica, pero no la hostilidad política5. Es decir, en la discusión política no es posible tratar al otro como enemigo (hostes). Cuando se quiere reducir al discrepante a la condición de no ciudadano (muy frecuente en Cataluña, donde los no nacionalistas castellano hablantes estamos excluidos de la esfera pública), no sólo se comete una injusticia con el marginado, sino que se degrada la libertad detodos. En todo caso, para Böckenförde es necesario cuidar y vivificar el sustrato social en el que es posible la realización de esos ideales políticos que definen nuestra civilización. Así, considera que “el Estado puede y debe apoyar la espiritualidad y moralidad que exista en el pueblo”, pues aunque no puede garantizar jurídicamente esta sustancia ética (pues dejaría de ser neutral), sí puedepromover iniciativas culturales para defenderla6. Con otras palabras: el Estado democrático vive de presupuestos que no puede crear, pero sí destruir.

Ibid., p. 43. Ibid., p. 52. 5 Ibid., p. 114. 6 Sobre el Derecho y el Estado, entrevista realizada al Prof. E. W. Böckenförde por J. J. González Encinar, Anuario de Derecho Constitucional y Parlamentario, núm. 7, 1995, p. 21.
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