Ghjk

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 313 (78030 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 12 de enero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
Prólogo
Una noche, en alguna parte del mundo, te vuelves a mirarte en el espejo de un camerino que nunca puede ser tu propia casa, y contemplas tus ojos desconcertados e hinchados por la fatiga. "¿Qué estás haciendo aquí?" "¿Por qué haces lo que haces y no otra cosa?" "¿Quién eres realmente tú?" . Al otro lado de la puerta todavía se agita una multitud fervorosa que te ha estado escuchandodurante dos horas, aún aplaude al escenario vacío, espera que regreses y que le entregues lo que te queda de ti. Alguien te dice muy nervioso que los servicios de seguridad apenas pueden contener a un grupo que pretende asaltar el camerino el camerino y te ruega que salgas hacia el automóvil que está esperándote ante una puerta lateral y secreta. Sin cambiarte de ropa, sin secarte el sudor, sin probarun sorbo de agua.
Pero debe ser pronto, inmediatamente, antes de que resulte demasiado tarde. Porque a veces, y con frecuencia, el afecto es peligroso. A veces la pasión hiere.
Pero ha bastado esa mirada fugaz e inconsciente para dejar sentada una decisión nueva: hacer algo que nunca había hecho.
En la vorágine del trabajo ni siquiera tiene uno tiempo de pensar detenidamente en sí mismo. Losdías, las semanas, los meses van machacando sobre la propia alma con la rutina apresurada del oficio. Coches, teléfonos, aviones, escenarios, fotógrafos, homenajes, abrazos, sudor, aplausos, preguntas, vestuario...¿Y en dónde está uno mismo?.
Dentro de nada -conciertos, aviones, teléfonos...-, dentro de nada volveré a mirarme en otro espejo, quizá mohoso o quizá lujosísimo, en alguna ciudad que nohabré tenido tiempo de conocer, me miraré en un espejo y me daré cuenta de que he cumplido ya cuarenta años y que continúo, como todo el mundo, indeciso acerca de algunas cosas importantes. Todavía me faltan tres, pero el tiempo pasa demasiado deprisa en una vida tan agitada y vertiginosa como llevo desde los veintidós.
¿Sentiré entonces terror ante ese misterioso síndrome de los cuarenta años?.No lo siento ahora, tan cerca, quizá porque he vivido demasiado tiempo aferrado a mi propio éxito, como si me hubiera acostumbrado a él; he vivido demasiado pegado a la agitación querida y ni siquiera he visto cómo pasaban los años.
Pero los años pasan y todo el mundo dice que nunca en balde. Efectivamente, aunque los recuerdos están frescos, pasó ya la época en que me daban regletazos en laspalmas de las manos porque me negaba a cantar en el coro del colegio ante la perspectiva de irme a correr las calles con mis amigos; la época de mi primera banda, con mis compañeros de Alcoy; incluso la época de los primeros discos, de las primeras sorpresas, de los primeros amores, de los primeros aplausos.
Y siento que en muchos escalones de esta subida he llegado a olvidar en algún momento quiénera yo mismo, confundido entre los músicos, los espectadores, los micrófonos, los periodistas. Quién era realmente yo, qué pasaba, qué estoy haciendo aquí, entre los demás, cuál es mi destino y de qué manera se va cumpliendo. Porque sé perfectamente que no soy cebo multitudes, objeto de griteríos y de páginas a todo color, fábrica de dinero, ídolo sin sangre y sin alma. De pronto, cuando me pongo aregar las plantas de mi casa, cuando me miro en un espejo, cuando me aburro en medio de un vuelo interminable, me doy cuenta de que una parte de mi yo no está al alcance de los otros: la que no sube a los escenarios. De pronto, cuando me levanto de noche en una habitación de hotel y he de tantear las paredes porque no sé dónde me encuentro, siento esa conciencia de mí mismo que en ocasionesparece perdida en el ajetreo diario.
Y entonces decido escribir algo de mí, algo de mí, todo de mí. No como confesión ni como penitencia, ni como parte de mi trabajo. Sencillamente necesito pasar al papel algunos recuerdos, algunas experiencias, algunas intimidades porque de otro modo me sentiría perdido.
-Camilo, a escena. Vamos a empezar.
Un libro no es un escenario. O, mejor, es otra clase de...
tracking img