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SADE: LA ESCRITURA, EL CUERPO, LA LIBERTAD Jesús Ezquerra Gómez

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G. APOLLINAIRE, El marqués de Sade, y [atribuido al] MARQUÉS DE SADE, Zoloé y sus dos acólitas, Pepitas de calabaza ed., Logroño, 2006. Ph. SOLLERS, Sade, Páginas de espuma, Madrid, 2007

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“... on lui égratigne les nerfs avec un canif, à mesure qu’on les allonge. Cela fait, on lui fait un trou au gosier, par lequel onramène et fait passer sa lange; on lui brûle à petit feu le téton qui le reste, puis on lui enfonce dans le con une main armé d’un scalpel, avec lequel on brise la cloison qui sépare l’anus du vagin; on quitte le scalpel, on renfonce la main, on va chercher dans ses entrailles et la force à chier par le con; ensuite, par la même ouverture, on va lui fendre le sac de l’estomac. Puis l’on revient auvisage: on lui coupe les oreilles, on lui brûle l’intérieur du nez, on lui éteint les yeux en laissant distiller de la cire d’Espagne brûlante dedans, on lui cerne le crâne, on la pend par les cheveux en lui attachant des pierres aux pieds, pour qu’elle tombe et que le crâne s’arrache. Quand elle tomba de cette chute, elle respirait encore, et le duc la foutit en con dans cet état; il déchargea etn’en sortit que plus furieux. On l’ouvrit, on lui brûla les entrailles dans le ventre même, et on passa une main armé d’un scalpel qui fut lui piquer le coeur en dedans, à différentes places. Ce fut là qu’elle rendit l’âme. Ainsi périt à quinze ans et huit mois une des plus célestes créatures qu’ait formé la nature” 1 . Me resisto a traducir este horror. Que quede al menos ligeramente velado porla extrañeza de otra lengua. Estas palabras las escribió Sade en noviembre de 1785 en La Bastilla. Pertenecen a su obra inacabada Les Cent Vingt Journées de Sodome. Quien no haya experimentado, como mínimo, cierto desasosiego leyendo a Sade no lo ha leído verdaderamente. Lo que incomoda en sus escritos no es sólo la escena que describe, sino (sobre todo) ese otro escenario que se abre dentro denosotros cuando le leemos. Sade es un mecanismo catóptrico que desenmascara al lector. Este deja de ser un voyeur oculto tras el libro y se convierte en el centro del espectáculo. Todo lector de Sade descubre en algún momento, espantado, que es Sade quien le lee: “Ahora, querido lector es cuando hay que disponer tu corazón y tu ingenio a la narración más impura que jamás haya sido hecha desde que elmundo existe, no hallándose libro similar ni entre los antiguos ni entre los modernos (...) Sin duda
D.A.F. de SADE, Les Cent Vingt Journées de Sodome, Quatrième partie, en SADE, Oeuvres I (ed. De Michel Delon), Bibliothèque de la Pléiade, Gallimard, Paris, 1990, pp. 371-372.
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muchos de todos los desvíos que vas a ver pintados te disgustarán, por supuesto, pero habrá algunos que teexcitarán hasta el punto de costarte semen, y he ahí lo todo lo que precisamos. Si no hubiéramos dicho todo, analizado todo, ¿cómo querrías que hubiéramos podido adivinar lo que te conviene? A ti te toca tomarlo y dejar el resto; otro hará otro tanto; y poco a poco todo habrá encontrado su lugar” 2 . El afán enciclopédico en Sade (decirlo todo, analizarlo todo) evita excluir cualquier deseo y asínos permite leer el nuestro (que a veces resulta ya casi ilegible, por reprimido. Eso es lo que hace ilegible a Sade: nuestra propia ilegibilidad). Sade puede leernos porque la escritura sadiana es la escritura del deseo. En él reconocemos nuestro rostro menos amable pero más verdadero, la bestia criminal e inocente que somos. Una forma de atenuar ese desasosiego es tomar un desvío, rodear la escenadel crimen evitando pisar la sangre. ¿Cómo? Leyendo los atestados. Es decir, otras lecturas de Sade. De Apollinaire a Sollers, todos los grandes en el pensamiento y la literatura francesa contemporánea han medido sus fuerzas con ese ángel oscuro: Simone de Beauvoir, Jacques Lacan, Georges Bataille, Maurice Blanchot, Pierre Klosowski, Michel Foucault, Roland Barthes... Ellos han convertido a...
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