Grijel alex, el genio del idioma

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Álex Grijelmo

El genio del idioma

GENIO*
(del Lat. geníus)
1. m. Índole o condición según la cual obra alguien comúnmente. Es de genio aplacible
2. m. Disposición ocasional del ánimo por la cual éste se manifiesta alegres, áspero o desabrido
3. m. Mal carácter, temperamento difícil
4. m. Capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas yadmirables.
5. m. Persona dotada de esta facultad. Calderón es un genio.
6. m. Índole o condición peculiar de algunas cosas. El genio de la lengua
7. m. Carácter (firmeza, energía)
8. m. En la gentilidad, cada una de ciertas deidades menores, tutelares o enemigas
9. m. Ser fabuloso con figura humana, que interviene en cuentos y leyendas orientales. El genio de lalámpara de Aladino
10. m. En las artes, ángel o figura que se coloca al lado de una divinidad o para representar una alegoría.
corto de ~. loc. adj. (tímido, encogido)

I

El genio del idioma

Entre los restos arqueológicos de Atapuerca no se ha encontrado ninguna palabra. Quién sabe si los científicos analizarán algún día las vibraciones del aire en la cueva deAltamira para descubrir así el primer vocablo, como hallaron, en 1992, el momento en que estalló el Universo unos 15.000 millones de años antes.
Es cierto que ahora podemos imaginar, con los indicios de los esqueletos y utensilios que se han desenterrado en la Gran Dolina o en la Sima de los Huesos, cómo vivían los primeros pobladores de Europa, cómo se alimentaban, qué enfermedades sufrían,cuántos años vivió cada uno. Y sin embargo nada sabemos de aquellos vocablos, quizá gruñidos, que les servían para comunicarse. Se perdieron con la fuerza del viento del norte de la sierra burgalesa o con la brisa del Cantábrico. ¿Por qué? Porque aquellos seres no sabían cómo escribirlos.
Pero es muy probable que algo, quizás mucho, de lo que ellos pronunciaban siga estando en nuestro idioma dehoy. Tal vez entronque con el lenguaje de las cavernas la fuerza de esas erres que nos desahogan los enfados («cabreo», «bronca», «cabrón»…) y que tanto gustan a los locutores deportivos por el vigor que transmiten: «recorte», «regate», «remate», «arrebata», «raso», «rompe», «roba»… O la sonoridad que notamos en las viejas y recias voces prerrománicas y que pronunciaremos aún durante muchos siglosmás («barro», «cerro», «barraca», «rebeco», «berrueco»…). Quizás guarden relación aquellos gruñidos con los sonidos guturales de nuestra congoja primitiva («garganta», «atraganta», «angosto», «grito», «gemido», «angustia»…), o quién sabe si tendremos ahí el origen remoto de las palabras dulces como el sonido del viento cuando se dedica a hacer música («bisbiseo», «sonrisa», «silencio», «sensible»,«sigiloso», «sosiego», «susurro», «siega», «sensación»…). Nuestra lengua esconde un genio interno invisible, inaudible, antiguo, que podemos reconstruir si seguimos las pistas que nos dejan sus hilos. Hilos son, y con ellos nos ha manejado el genio del idioma.
Nosotros, al hablar, constituimos únicamente el resultado de su lámpara maravillosa: nos expresamos conforme a sus decisiones,heredamos frases enteras, recursos estilísticos completos, y continuamos las estructuras sintácticas que él ha diseñado.
Los científicos, sí, hallarán algún día en las vibraciones imperceptibles del aire aquellas palabras de Atapuerca o de Altamira, o las de Ojo Guareña… tal vez viajando incluso en el túnel del tiempo. Pero entre los restos de esas cuevas no darán nunca con el genio de lalengua. Él no puede reposar ahí porque todavía no ha muerto.
Existe hace tantos cientos de años, que bien podemos considerarlo inmortal; como duraderos son sus gustos, sus manías y su carácter. Si lo conociéramos a la perfección, sabríamos sin duda cómo será nuestro idioma dentro de tres siglos. Y también nos conoceríamos mejor a nosotros mismos.
Han cambiado en este tiempo las...
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