Guerra

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  • Publicado : 24 de noviembre de 2010
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Epílogo
LA VIDA SIN POR QUÉ
Soy, más, estoy. Respiro.
Lo profundo es el aire.
La realidad me inventa.
Soy su leyenda. ¡Salve!
JORGE GUILLÉN
Tan antigua como la filosofía es la costumbre de reírse de los filósofos. Del primero de ellos, Tales de Mileto, conocemos la anécdota de que se cayó a un pozo por ir mirando al firmamento, lo que provocó las carcajadas de dos sirvientas quepasaban por allí. Tampoco los humoristas han desaprovechado a unos personajes tan espontáneamente cómicos. En Las nubes, Aristófanes se burla con desvergonzada crueldad de su contemporáneo Sócrates: parodia su talante intelectual hasta el galimatías y le presenta en una escena de la comedia colgando de una cesta bien alto para que estudie mejor las estrellas. También le achaca el enseñar a losjóvenes a dar de palos a sus padres, broma bastante más peligrosa que las restantes a la vista de las acusaciones de corruptor de la juventud que sirvieron para condenar a Sócrates. El agudo satírico Luciano de Samosata (s. n d. de C.) escribió un diálogo muy divertido titulado Subasta de filósofos: el propio Zeus, ayudado por Hermes, ofrece en público remate a las principales lumbreras de la filosofía,como si fuesen esclavos o prostitutas. Los compradores pagan de acuerdo con la utilidad para guiar sus vidas que ofrecen las doctrinas -cómicamente resumidas- de los subastados.
Los más cotizados son Sócrates y Platón, a dos talentos cada uno; la puja por Aristóteles no sube más que hasta veinte minas (cada talento son sesenta minas) y Epicuro, una auténtica ganga, termina adjudicado sólo pordos. ¡Heráclito y Demócrito, incomprendidos, son retirados por falta de comprador! Por supuesto, también Moliere presenta en sus piezas a más de un sabio ridículo, empeñado por ejemplo en explicar los efectos somníferos del opio por una «cualidad oculta» llamada vis dormitiva (es decir, pontificando que el opio hace dormir porque tiene una cualidad que se llama «fuerza-para-hacer-dormir»), etcétera.A veces la sonrisa a costa de los filósofos está teñida de irónica simpatía o al menos de conmiseración por ellos. La ópera Cenerentola («Cenicienta») de Rossini ofrece una variante «ilustrada» del cuento clásico debida al libretista Giacomo Ferretti, en la cual el hada madrina que protege a la niña desventurada y propicia su ligue con el príncipe es sustituida por el filósofo Alidoro. El sabioseñor se convierte así en una figura bienhechora pero irreal, del género «demasiado-bueno-para-ser-verdad» al que también pertenecen sus primas las hadas. Y hace muy poco se ha publicado una ingeniosa novela de Tibor Fischer, Filosofía a mano armada (The Thought Gangy trad. esp. publicada por Tusquets), protagonizada por el profesor de filosofía Eddie Féretro, fracasado y borrachín, que se dedicaa planear asaltos de bancos si-guiendo las pautas de los más afamados sistemas de pensamiento. El filosófico gángster anota de vez en cuando sus profundas reflexiones, alguna de las cuales tiene mucho que ver por cierto con el tema del presente libro: «Avanzamos con dificultad a través de preguntas y respuestas que nos llegan hasta la cintura; han inundado el mundo, hay tantas que si logramosemparejar unas pocas es un buen avance...». Por cierto que como método para atracos los sistemas filosóficos se muestran en la novela mucho más útiles de lo que suelen ser en otros campos.
¿Por qué resultan tan frecuentemente risibles los filósofos para quienes les quieren mal y hasta para muchos de los que les quieren bien? En primer lugar., probablemente, por esa mezcla característica que se daen ellos de ambición teórica desmesurada (querer preguntarlo todo, siempre «¿por qué?» y más «¿por qué?») y resultados prácticos escasos (casi todas sus respuestas son tan desasosegantes como las preguntas y no suelen servir para hacer nada «eficaz» a partir de lo que afirman). Además con frecuencia los filósofos chocan contra las evidencias del sentido común o las respetables tradiciones que la...
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