Guion la ajorca de oro

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(Paréntesis subrayados): efectos o musicalización

La ajorca de oro
(Leyenda toledana)
Primer acto
Narradora1: (canción de fondo tranquila) Ella era hermosa, hermosa con esa hermosura que inspira el vértigo, hermosa con esa hermosura que no se parece en nada a la que soñamos en los ángeles y que, sin embargo, es sobrenatural; hermosura diabólica, que tal vez presta el demonio a algunosseres para hacerlos sus instrumentos en la tierra.
El la amaba; la amaba con ese amor que no conoce freno ni límite; la amaba con ese amor en que se busca un goce y sólo se encuentra martirio, amor que se asemeja a la felicidad y que no obstante, diríase que lo infunde el Cielo para la expiación de una culpa.
Ella era caprichosa, caprichosa y extravagante, como todas las mujeres del mundo; él,supersticioso, supersticioso y valiente, como todos los hombres de su época. Ella se llamaba María Antúnez; él, Pedro Alonso de Orellana. Los dos eran toledanos, y los dos vivían en la misma ciudad que los vio nacer.
Las tradiciones que refieren esta maravillosa historia acaecida hace muchos años, nos dice, nada más acerca de los personajes que fueron sus héroes.
Yo, en mi calidad de cronistaverídico, no añadiré ni una sola palabra de mi cosecha para caracterizarlos; mejor.
Segundo acto
(Cambio de música)
Narradora1: El la encontró un día llorando, y le preguntó:
Katherine: ¿Por qué lloras?
Narradora1: Ella se enjuagó los ojos, lo miró fijamente, arrojó un suspiro (se escucha un suspiro) y volvió a llorar. (se escuchan Sollozos)
Pedro, entonces, acercándose a María le tomó una mano,apoyó el codo en el pretil árabe de donde la hermosa miraba pasar la corriente del río y tornó a decirle:
Katherine: ¿Por qué lloras?
Narradora1: El Tajo se retorcía gimiendo al pie del mirador, entre las rocas sobre las que se asienta la ciudad imperial. El sol trasponía los montes vecinos; la niebla de la tarde flotaba como un velo de gasa azul, y sólo el monótono ruido del agua interrumpía elalto silencio. María exclamó: (sonido de agua)
Jane: - No me preguntes por qué lloro, no me lo preguntes, pues ni yo sabré contestarte ni tú comprenderme. Hay deseos que se ahogan en nuestra alma de mujer, sin que los revele más que un suspiro; ideas locas que cruzan por nuestra imaginación, sin que ose formularlas el labio, fenómenos incomprensibles de nuestra naturaleza misteriosa, que el hombreno puede ni aun concebir. Te lo ruego, no me preguntes la causa de mi dolor; si te la revelase, acaso te arrancaría una carcajada.
Narradora 1: Cuando estas palabras expiraron, ella tornó a inclinar la frente y él a reiterar sus preguntas.
La hermosa, rompió al fin su obstinado silencio dijo a su amante con voz sorda y entrecortada:
(Cambio de música)
Camila: - Tú lo quieres; es una locura quete hará reír; pero no importa; te lo diré, puesto que lo deseas. Ayer estuve en el templo. Se celebraba la fiesta de la Virgen, su imagen, colocada en el altar mayor sobre un escabel de oro, resplandecía como un ascua de fuego; las notas del órgano temblaban (se escucha un órgano), dilatándose de eco en eco por el ámbito de la iglesia, y en el coro los sacerdotes entonaban el Salve, Regina (seescucha esta canción). Yo rezaba,…. rezaba absorta en mis pensamientos religiosos, cuando maquinalmente levanté la cabeza y mi vista se dirigió al altar. No sé por qué mis ojos se fijaron, desde luego, en la imagen; digo mal; en la imagen, en la imagen no; se fijaron en un objeto que, hasta entonces, no había visto, un objeto que, sin que pudiera explicármelo, llamaba sobre mí , sobre si toda miatención...
(Pequeñas Risas); No te rías...; (empieza música gloriosa) aquel objeto era la ajorca de oro que tiene la Madre de Dios en uno de los brazos en que descansa su Divino Hijo... Yo aparté la vist..., la vista y torné a rezar... ¡Imposible! Mis ojos se volvían involuntariamente al mismo punto. Las luces del altar, reflejándose en las mil facetas de sus diamantes, se reproducían de una...
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