Guion

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  • Publicado : 7 de mayo de 2011
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Yo era tranquilo y estudioso, tenía ganas de ir a la universidad y convertirme en uno de esos abogados que ganan mucho dinero para sacar de pobre a mi familia. Aunque
vivimos en la capital del Estado, el hambre se siente y más después de que mi papá se murió y me tuve que hacer cargo de mi mamá y mis hermanas.
El trabajo en las ladrilleras no es el mejor pero me siento como en mi casa y megano unos pesos pa comer. De vez en cuando entre la basura que juntamos pa prender el horno hay libros que guardo y leo en el camión de regreso a la casa. Mi mamá dice que ya deje eso que de todas maneras el que nace pa maceta no sale del corredor. Fue ella la que me puso Tontin, porque desde niño no oigo del lado derecho y siempre preguntaba dos veces cuando alguien me hablaba.
Pero todo cambiódesde que mi carnalilla la Martina deesapareció. Yo soy el único hombre de la casa y debo responder por ella. Tiene 14 años y sus amigas dicen que se fue con un gañan bueno pa nada, dicen que se la robo, que se quiere casar con ella, pero no sabemos nada desde hace un mes.

Cristian se llama el guey con el que salía mi hermana y un día me lo encontré afuera de la ladrillera, tan campanteabrazado de otra morrita. El no me conocía, la Martina nunca lo presentó, pero tenía llaves de mi casa, ahí se veían a escondidas cuando no había nadie.
Eran las llaves que mi papá le dio a Martina, con una foto de los dos en la feria, antes de que dejara de respirar por los gases de las quemas del ladrillo.
Los seguí. Se metieron a un bar. El era el garrotero y ella una puta que trabajaba mediodíaporque de noche cuidaba a su mamá enferma.
No sé porque se me metió en la cabeza que la Martina estaba con él, chance y también de puta, así que decidí pedir trabajo en la mismita cantina sin decir quien era yo.
No fue fácil, “La merienda” es una cantina donde además venden droga y alcohol en las noches , pero le caí bien al dueño y me dio trabajo de barrendero y limpia baños.

Me empecé ahacer amigo del Cristian, poco a poco, y nunca hablaba de mi hermana; por más que yo le preguntaba por sus viejas, nunca dijo el nombre de la Martina, y eso me hacía sospechar.

En mi casa seguíamos sin saber nada de ella. Ni rastro. Hablamos con los parientes en la Huasteca y nada, las amigas tampoco sabían nada; hasta que un día llegó un policía a la casa con un suéter lleno de sangre, mi mamáse agarró a llorar y me dijo que me metiera y que cuidara a mis hermanas la más chicas. Yo lo hice y sin chistar. En la noche volvió como con 10 kilos menos y me dijo que habían encontrado a mi hermana en las vías del tren toda golpeada y partida a la mitad. Mi mamá fue a la policía, le tomaron la declaración y ya no supimos nada. Como siempre se hacen pendejos.
Antes de que mi papá muriera, medijo que esa iba a ser mi familia y que tendía que cuidarla, así que era mi obligación descubrir porque mi hermana había acabado aplastada por el tren.
Volví al trabajo al día siguiente y el morrillo de la carreta de basura me dijo que el sabía quien la había matado, que él había visto pero que estaba amenazado de muerte, que por eso me decía, para que yo me lo chingara primero.

Me dijo que sellamaba Cristian y que también trabajaba en la cantina. Me dijo que siempre en las fiestas se metía de todo y acababa bien grifo y que hoy iba a haber una en la avenida Coral. Me dijo que fuera que llevara un cemento y nada más, con eso entraba.
Ese día terminé más temprano que nunca la barrida. Ni a mi casa fui a comer, pensaba en el camión como lo iba a matar, nunca tuve armas ni sabía comousarlas, pero yo sabía que era fuerte y él más o menos chaparro y flaco. Me sudaban las manos, el corazón palpitaba más y más rápido y cuando lo vi, creí que se me iba a salir. El fue a recibirme, ya traía algo encima, me di cuenta porque le chorreaba la nariz, y entonces me dio miedo, me quise rajar, y ,me acorde de mi papá y de mi mamá y de la Martina y me entró el coraje, pero era más el miedo,...
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