Heráclito






HERACLITO

Se trata de Heráclito de Éfeso, nos obliga a volver a Jonia, el primero de los filósofos jónicos de quien hemos conservado una considerable cantidad de fragmentos literales.
Lo mismo como hombre que como escritor representa algo nuevo. En algunos aspectos se parece extraordinariamente a Jenófanes, a quien conoce. Tiene en común con él el rechazar la cosmologíaespeculativa de los Milesios y la forma “no científica” de su exposición. Si Jenófanes escogió el camino de la elegía y del poema épico corto, la obra de Heráclito adopta la forma, todavía más llamativa, de prosa gnómica, de una colección de sentencias, reunidas acaso al correr de los tiempos, escasamente puntuada y estilizadas con arte consumado. En última instancia, tanto el uno como el otro son, en últimainstancia, dos poetas.
Pero, por lo demás, Heráclito y Jenófanes son considerablemente distintos. Éste rechaza la especulación desde la anchura de su directa experiencia de la vida. Heráclito no rechaza sólo la especulación, sino también el saber de Jenófanes, su dedicación a las más interesantes y variadas realidades, que nada tenían que ver con su punto de vista completamente distinto. Nosabemos, ni podríamos imaginárnoslo, que Heráclito haya emprendido jamás un viaje. La afición jónica a las descripciones geográficas, en cuya tradición se mueven los Milesios y Jenófanes, no eran para él mucho más que indiferentes entretenimientos científicos. No le preocupa la dispersión en lo mucho porque sólo busca uno.
La doctrina de Jenófanes se queda en el plano de la narración de cosas devalor científico y en su explicación. La misma teología de Jenófanes, a pesar de todo su apasionamiento, permanece en la distancia de las afirmaciones de principio. Heráclito es un sermoneador. Su meta es despertar y llamar a los hombres a abrazar su ley de vida y a vivir en consecuencia.
Su pensamiento central es ético, y sólo porque la ley, a la que ha de someterse el hombre, es al mismo tiempo laley del cosmos, su doctrina es también una cosmología. Sin embargo, el cosmos no es para él un ensamblaje de distintas partes y fuerzas objetivas como para los Milesios, sino que es, en su hondón, la expresión de un pensamiento ético. Podría perfectamente haber una “Hρc c” lo mismo que ha habido un estilo de vida pitagórico.
Heráclito está profundamente influenciado por elpitagorismo, pero acaso porque en él, al contrario que en Pitágoras, el elemento ético está acentuado con mucha mayor fuerza que el religioso y teológico-único capaz de originar una comunidad-ha permanecido como un monolito que ha podido desarrollar su influencia sólo siglos después de su muerte. Hemos de reconocer que no andaba tan desanimado el antiguo estoicismo al acudir a él en apoyo de sus piezaséticas esenciales. Cuando uno emprende la aventura de orientarse en las enigmáticas sentencias de Heráclito, resulta sin quererlo que tenemos en la ética estoica los hilos conductores relativamente más seguros que no merecen más desconfianza que Platón o Aristóteles.
Si el punto central de la doctrina de Heráclito es la exhortación a una vida de acuerdo con la verdad, y no la simple comunicación deunos conocimientos, se sigue que en él cobra una agudeza especial la oposición entre el que sabe y enseña y la despreocupada multitud de los hombres. Nadie ha manifestado más despiadadamente su desprecio por los hombres. Aun esa imagen, brotada de la leyenda filosófica posterior, de un Heráclito que llora, no es más que una reminiscencia de ello.
En el desprecio del sabio va también mezclada lasoberbia del aristócrata. En la época arcaica, la ética es siempre también política. En el caso de Heráclito hemos de tener en cuenta que, en las luchas civiles de los siglos VI y V, tomó partido tan decididamente como pudieron hacerlo un Alceo o un Teognis. Algunos pasajes permiten suponer que no sólo se mantuvo alejado de los negocios de su ciudad de Éfeso, sino que más bien acaso –como tantos...
tracking img