Historia del libro

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Historia del libro:
del objeto a su fabricante a su consumidor
Tomás Granados Salinas

Contra lo que suele pensarse, hoy los libros no son caros. Más aún, nunca habían
sido tan baratos –y aquí nunca abarca poco menos de seiscientos años, si aceptamos que el libro tal como lo conocemos actualmente es hijo de la imprenta de tipos móviles–. El ejemplar que el lector tiene delante de sí es unamuestra de ello: aunque Istor se considera a sí misma una revista, su aspecto material –el formato, la tipografía, la sucesión de textos e imágenes, la encuadernación– es el de un libro, cuyo costo es tan módico que sin dificultades usted pudo pagar su precio de venta o, tal vez con mayor probabilidad, que permitió a sus editores regalarle esta copia. Así, delante de quien lee estas páginas seexpresa una de las grandes tendencias en la historia de los productos impresos: el abatimiento de los costos, la producción masificada, la tecnología que mitiga los dolores del parto editorial. Y al mismo tiempo, este poco papel sigue siendo, como en la Maguncia gutenberguiana, el principal dolor de cabeza de quienes dan una obra a las prensas, pues todavía hoy las fibras de celulosa representan laprincipal erogación y, oh desgracia, constituyen la extrema fragilidad de estos objetos, fáciles víctimas de la humedad, el sol y el polvo, por no hablar de su apetecible condición de alimento para insectos y roedores. Todo libro contemporáneo es, pues, beneficiario y deudor de las apasionantes vicisitudes que han signado la historia de este medio de comunicación, historia que ha sido narrada demodos diversos y que aquí queremos revisar. Para quienes trabajan en el ámbito de la palabra impresa, la historia debería ser un afluente natural, no el más importante pero sí uno caudaloso, de su práctica profesional. Cuando uno cae en cuenta de los muchos fenómenos que con68

fluyen en un simple ejemplar terminado, con sus distintas velocidades, con sus contradicciones entre la pureza delespíritu y la terrenalidad del comercio, con su fugacidad y su larga duración, no queda más que voltear la cabeza y mirar hacia atrás, hacia los ancestros directos y los que simbólicamente consideramos nuestros predecesores. El dinámico oficio que practican los editores se vuelve más atractivo al mirarlo en el tiempo, sobre todo desde que la producción se mecanizó, destruyendo el carácter artesanal dellibro. Las prácticas comerciales y editoriales, los problemas que han minado el desarrollo de la industria, las perspicaces salidas que el gremio ha encontrado, las tragedias inesperadas que cercenaron parte del porvenir: ese acervo nutre el ejercicio contemporáneo de los profesionales del libro. (Todo ello provee, cabe decirlo en un aparte, muchísimos argumentos en contra de quienes auguran ladesaparición del libro: éste es un fenómeno en que las transformaciones ocurren con suficiente lentitud como para que sus actores puedan adaptarse y hacerlo permanecer.) Como editor, he tenido la fortuna de aproximarme a la historia del libro primero por mera curiosidad, luego por el deseo de inventar una comunidad –duradera en el tiempo– que me diera cobijo; y finalmente por “obligación”, pues meautoimpuse el deber de publicar en español obras clave de esta disciplina: Libros sobre Libros es una colección coeditada por Libraria y el Fondo de Cultura Económica en la que, entre otros temas, damos a conocer obras que miran al pasado de la cultura impresa. Así, estos párrafos no provienen de un historiador sino de un mero diletante que ha convertido su leve afición en un incipiente modusvivendi. Me propongo recorrer a gran velocidad las estaciones por las que ha pasado la historia del libro y ofrecer al lector un conjunto de opciones de lectura; incapaz de emitir juicios con la contundencia del académico experto, he procurado encauzar mis entusiasmos hacia autores y obras que aprecio, sin pretender la exhaustividad que cabría esperar en un estudio historiográfico. Si bien hay textos...
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