Historia del pensamiento solcial

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SUÁREZ Y ROUSSEAU EN LA REVOLUCIÓN DE MAYO
Por el académico Dr. Horacio Sanguinetti
En el terreno de las ideas, la filiación de Mayo ha provocado una extensa polémica. Algunos autores entienden que Rousseau, y en menor medida otros escritores que durante el siglo XVIII habían criticado al absolutismo, determinaron aquel proceso. Otra corriente en cambio, niega todo influjo al liberalismo yasigna valor decisivo a la obra del jesuita Francisco Suárez.
En la primera línea destacan Mitre, Levene, Lewin, Cailletbois, y en general la historiografía liberal clásica. La otra, reciente y en buena medida revisionista, nuclea a Guillermo Furlong, Federico
Videla Escalada, Salvador M. Lozada, Mariano Grondona y ciertos distinguidos colegas de esta Academia como Alberto Rodríguez Varela y DardoPérez Guilhou

Suárez y el contrato de sujeción
Suárez murió en 1617. Para la época su pensamiento contiene aristas audaces y hasta una justificación académica de la democracia, que “podría existir sin una institución positiva, por la sola
creación o resultancia natural”.
Sin embargo es difícil considerarlo un demócrata moderno, atenta su preocupación por no dar “ocasión a rebeliones”, sujustificación de la esclavitud como castigo de la culpa “introducida por
el pecado de Adán”, o de la “potestad del varón sobre la mujer”.
Verdaderamente, intentaba fortalecer el poderío de la Iglesia. Lo hizo con inteligencia, negándole poder temporal, pero concediéndole mediante ingeniosa construcción uno espiritual muy amplio,
que abarcaba cuestiones civiles. “En el Sumo Pontífice existe estapotestad como en un superior que tiene jurisdicción para corregir a los herejes, aún soberanos. Por lo cual si hay crímenes en materia espiritual, como es el crimen en materia de herejía, puede directamente castigarlos en el rey, hasta quitarle el reino si así lo piden la obstinación del rey y la previsión del bien común de la Iglesia”.
Más aún: como reconoce en los monarcas, posibles aliados,invierte el argumento y erige al Papa en protector del rey y árbitro supremo de la política interna de cada nación.
“Puede el Sumo Pontífice mandar a un reino que sin consultarle no se levante contra su rey”.
Suárez examina la tesis del origen divino del monarca, y aunque acepta que “absolutamente hablando esta tesis es de fe, pues… no hay poder alguno que no venga de Dios” prefiere estudiarlaparsimoniosamente porque parece “inventada para exagerar el poder temporal y debilitar el espiritual”.
Para Suárez, en efecto, “primeramente el supremo poder público, considerado en abstracto, fue conferido directamente por Dios a los hombres unidos en Estado”. Es decir, los hombres constituyeron el Estado por asociación y automáticamente ese Estado apareció dotado de poder, que “procede directamente deDios”.
Pero ¿quién ejercerá ese poder? “En virtud de razón natural…el poder político no ha sido conferido por Dios a una sola persona, príncipe, rey o emperador. De lo contrario, la monarquía habría sido instituída directamente por Dios”.
Es el argumento más serio contra al absolutismo. Los reyes han recibido sus atributos no “por institución divina sino mediante la voluntad y la constituciónhumana”. Llegamos a la segunda fase
del proceso: el contrato de sujeción, por el cual una comunidad, ya constituida, transfiere su poder divino al monarca, ya sea por elección, sucesión o libre consentimiento. Es decir, “el poder del rey se basa en un contrato o cuasi contrato”; esto último, cuando castiga, un delito “mediante guerra y conquista justa”, o aun injusta si “los sucesores reinan debuena fe”.
Pero Suárez se apresura a restringir los efectos de su doctrina, que aparentemente permitiría al pueblo denunciar el pacto y reasumir la soberanía. “Negamos en primer lugar que se dé al pueblo ocasión de rebeliones o sediciones contra los legítimos gobernantes –arguye–. Porque una vez que el pueblo trasladó su poder al rey, ya no puede legítimamente el pueblo, apelando a dicho poder,...
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