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Los ROSTROS de la conciencia
Salomón Vásquez Villanueva
La misma historia se repite. La docencia en la universidad ha significado siempre un privilegio, para quienes experimentan satisfacción en la cultura, la enseñanza y la investigación. Muchos batallan en todos los frentes; siempre quedan los sueños vivos: quedarse en la misma. Así los alumnos como los profesores, los primeros paraestudiar y los segundos para la docencia.
La admisión de los postulantes siempre llega en forma adversa, incomprendida, muy complicada. El número de postulantes es sumamente grande comparado con el número de las vacantes, especialmente en las nacionales y en ciertas privadas. En algunas privadas, el número de vacantes es superior al de los postulantes.
Varios alumnos no estudian a toda conciencia,porque en su voluntad propia todavía no ha nacido la superación. Los padres han ejercido una obligación sobre sus vástagos indiferentes, descuidados e inmaduros; para ellos, el estudio y la cultura no valen nada, tampoco el éxito de la familia y la sociedad en su plenitud. Así se multiplican y constituyen desgraciadamente la inesperada ruina social, cultural, académica. Muchos no ingresan en lasaulas, evaden de las clases, menos estudian; disfrutan al contemplar el sufrimiento de sus padres desde la universidad donde residen. Éstos, metidos en las adversidades habidas, quedan convertidos en los problemas más complicados de la institución, parecen tres pulgas en el oído de un niño.
Al inicio del ciclo, pocos son los profesores quienes dejan sobre la mesa de trabajo académico lasadvertencias y las condiciones que modifican, construyen y edifican la personalidad y el futuro profesional de los alumnos. Nadie lo duda, queda en el universo de la comodidad y facilidad de los profesores el consentimiento de los alumnos equivocados, quienes gobiernan la voluntad de los demás y se apoderan del comportamiento académico dentro del salón. ¡Cuán difícil es la comprensión a losadolescentes equivocados, lejos del consentimiento! Muy pocos profesores limitan e impiden la manifestación de las conductas equivocadas de los alumnos, porque resulta más fácil la conservación de la amistad y el consentimiento de todo, sea bueno o malo. La mayoría de los profesores negocian su comportamiento académico: les interesa mucho la evaluación favorable de los alumnos, quienes en el fondo semanejan, se llenan de chantajes y desórdenes; los alumnos dominan y gobiernan a cambio de la buena evaluación de sus profesores.
La oficina del vicerrectorado ha preparado la hoja de evaluación. Ya la tienen empaquetada, gracias al trabajo de tres alumnos privilegiados. ¡Qué lejos quedamos, extremadamente más allá de una cultura de evaluación oportuna, prudente, madura, sensata, constructiva, ajena atodos los sesgos y las variantes pecaminosas!
El profesor designado –lejos de la seriedad exigida por el caso muy singular, sin la preparación ni el ensayo –ha ingresado al salón de clases. Extrañamente, ha mirado a los alumnos, éstos han hecho lo suyo, sin una palabra que explique su presencia inadvertida e insegura en los primeros minutos. El profesor ha dejado el paquete –blanco, pequeño ymuy atado con una cuerda del mismo papel– sobre la mesa cuadrada, deteriorada, sucia y rayada a pesar de las recomendaciones de todos los días, en cuya esquina derecha descansaba una tablilla con la hoja del control de la asistencia de los profesores. Luego ha caminado al centro anterior del salón, al lado inferior de la pizarra y sus labios se abrieron.
–Jóvenes alumnos, me han designado paraque venga al salón y ustedes durante estas dos horas realicen la evaluación en la hoja que les entregaré inmediatamente. Cada uno de ustedes debe evaluar a sus profesores, quienes les han enseñado este semestre.
Les ha entregado la hoja en forma desordenada, sin más palabras, en medio de mucho desorden, así todos quedaron sentados: los alumnos y el profesor. La realidad semejaba las horas...
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