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NOTA
El menor de los defectos de esta pobre novelita es que para cuento parece demasiado larga. Pero no hay que tomar formalmente la ficción de que el doctor relate esto en una noche. Es un artificio literario, como otro cualquiera, pues necesitaba yo que el doctor narrara, como testigo de los hechos, y no creí que debía tener en cuenta el tamaño de la narración. Además, a pesar de mi pequeñezme amparan, para hacer perdonable lo largo del cuento, los ejemplos de Víctor Hugo en Bug-Jargal, de Dickens en varios de sus Cuentos de Navidad, de Erkmann Chatrian en sus Cuentos populares, de Enrique Zschokke en sus Cuentos suizos, y de Hoffman en muchos de los suyos. En lo que sí no tengo amparo es en lo demás, y no me queda más recurso que apelar a la bondad de los lectores.
EL AUTOR
Lafatalidad

Eran las diez de la noche y Valle me hizo llamar. Costó trabajo que me permitieran verle, pues lo sucedido con Flores hacía desconfiados a los jefes; pero lo conseguí al fin, y fui al calabozo del prisionero.
Apenas me vio cuando vino a abrazarme.
- Doctor -me dijo- perdone usted la molestia de un moribundo; tengo que pedir a usted otro favor, y me parece que será el último.
Yo no puderesponderle, lloraba y se me anudaba la garganta. Aquella desgracia me había conmovido. El crimen de aquel joven era la más sublime generosidad.
- Hombre -continuó- agradezco a usted esta prueba de afecto, que es la única que habré recibido, pero vale para mí un mundo. No se aflija usted por mí, le aseguro que creo una fortuna que me fusilen. Estoy fastidiado de sufrir, la vida me causa tedio,la fatalidad me persigue, y me ha vencido, como era de esperarse. Me agrada que cese una lucha en que desde niño he llevado la peor parte. Voy a contar a usted algo de mi vida en cuatro palabras; usted indagará lo demás, y cuando se acuerde de mí procure usted añadir el estudio de lo que me ha pasado a los demás que haga, procurando descifrar esto que en la tierra llamamos la mala suerte. Yo no sési en buena filosofía estará admitida la influencia de la Fatalidad, yo ignoro esas cosas; pero el hecho es que, sin haber hecho nada que me hubiese acarreado el castigo del cielo, que sintiéndome con una alma inclinada a todo lo noble y bueno, he sido muy infeliz y he visto cernirse siempre la tempestad de la desgracia sobre mi humilde cabaña, al mismo tiempo que he visto brillar el cielo contodas sus pompas sobre el palacio del malvado, que se levantaba frente a mí, insolente en medio de su fortuna.
Creo que es la primera vez que uso el estilo figurado, y pido a usted perdón por él, en gracia de que no volveré a usarle más.
No hay misterios en mi vida, como todo el mundo ha sospechado, no sé por qué. Soy hijo de una familia rica de Veracruz, avecindada hoy en México; pero el hogarpaterno me negó desde niño su protección y sus goces, a causa de mis ideas y no de mi conducta.
Mi padre es un hombre honrado, pero muy austero en la observancia de sus principios religiosos y políticos. Es enemigo de las ideas liberales. Mi madre es un ángel de bondad, pero sumisa a la voluntad de mi padre, le obedece ciegamente.
Tengo tres hermanos y tres hermanas; usted conocerá a los unos y alas otras, y quedará usted contento. No piensan como yo los primeros; pero valen mucho, y son un modelo de belleza y virtud las segundas.
Desde muy pequeño vine a educarme a un colegio de México, mientras que dos de mis hermanos se educaban en Europa y otro más pequeño permanecía en casa. Yo conocía de religión las prácticas del culto y las ideas de mi tierna madre; y de política había yo oído ami padre anatematizar los principios progresistas.
Pero a los tres años de estudiar me encontré un amigo ¡ay, el único cariño profundo de mi vida solitaria! Era un muchacho pobre, pero de un talento luminoso y de un corazón de león. Él no jugaba, no paseaba, no tenía visitas; en vez de distraerse, pensaba; cuando todos hablaban con sus novias él hablaba con los muertos, como decía Zenón,...
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