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J. M. Le Clézio

Las profecías de Chilam Balam
Traducción de José de la Colina.

Libro de Chilam Balam de Chumayel(Les Prophéties du Chilam Balam,

El presente texto es el prólogo que Le Clézio escribió para su versión del ed. NRF, Gallimard, París, 1976).

Los verdaderos libros son mágicos. Densos, parecidos a estelas, vienen del otro confín del tiempo. Están cargados de símbolos y designos, como escritos en el interior de un sueño, entre los oscuros pasajes del olvido. Porque son lo que soñó un pueblo, antes de retornar a su mero dormir, y lo que fue escrito en estas páginas llega, borrado a medias, hasta nosotros, frases enigmáticas que resuenan en toda la profundidad del origen del lenguaje y que también nos hablan de ese otro confín del tiempo, improbable, en que al finacabará el sueño de los hombres. Los libros mágicos, los libros salvados del fuego, ¿por qué están allí? ¿Qué quieren decirnos esos mensajes como llegados de otra tierra, Libros del Consejo, Libros de Kantula, Libros de los Muertos, Tonalamatl, Walam Olum, Popo1 Vuh, Libros de Chilam Balam? ¿Qué quieren decirnos, a nosotros que vivimos en el siglo de las demasiadas palabras, en el siglo de lademasiada ciencia? Hoy sabemos leer y escribir y la palabra es cotidiana. Pero no fue siempre así. Los libros sagrados de Chilam Balam nos recuerdan el tiempo en que cada signo grabado en la piedra, en la madera, pintado sobre papel de corteza de árbol, hablaba un lenguaje mágico. Este lenguaje está perdido, tal vez para siempre. Y sin embargo algo tiembla todavía, algo se estremece y pasa como una nube,como un hálito, por los alrededores de la escritura. ¿Es un fantasma, un recuerdo, o bien el poder, el inalterable poder de la magia de la palabra, lo que vaga todavía aquí, en torno de estos signos? Se entrevé la tierra antigua, bella, misteriosa, la tierra que los dioses todavía no abandonaban a los hombres. En esa tierra vasta y llana, desértica, quemada por el sol, Chakán, el territorio delas sabanas, nació hace mil quinientos años una de las más bellas civilizaciones del mundo. Región salvaje, por milagro convertida durante mil años en la tierra de la belleza, la armonía y el conocimiento. Región llana en la que los hombres levantaron montañas de piedra para estar más cerca del sol y las estrellas, región de sequía en la que los hombres, a fuerza de creer, se habían hecho semejantesa sus dioses; región solitaria, pero extraordinariamente habitada; región del hambre, donde la única pasión de los hombres fue el conocimiento de la verdad. Entonces los libros no son individuales. Son la crónica de los acontecimientos uranianos e intentan expresar el

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universo, con sus estaciones, sus ciclos, sus revoluciones astrales. Entonces los libros son más duraderos que el papel,los signos son más duraderos que las estelas. Su palabra es sobrehumana, está acorde con los ritmos del espacio. Realmente lenguaje de los dioses, neumas que escribían para los ojos lo que el alma podía recibir. Libros divinos que un día, tal vez, al final de los tiempos, podremos reconocer y que trazarán sus signos en la piedra, en el tronco de los árboles, en el agua, en el cielo. De ellos vieneesa fuerza que aún nos inquieta, esa fe que une nuestra conciencia al verbo subterráneo de los pueblos desaparecidos. El mundo maya había muerto mucho antes de la llegada de los españoles al continente americano. Con él se extinguieron la belleza, la armonía y la ciencia. Pero la palabra de ese pueblo no ha desaparecido enteramente. Dejó su huella sobre esa tierra, en el cuerpo de los hombres,generación tras generación, y su fuerza vibra aún. El mundo maya murió, sin explicación, sin drama. Mientras los demás pueblos dan una razón de su propio final -conquista, revolución, cataclismo-, el pueblo maya sólo desapareció, sin choque aparente, como si un día los dioses hubieran apartado de él los ojos, abandonándolo. Así ese imperio de la armonía se dislocó, sus ciudades santas quedaron...
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