Hongos psilocibios

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  • Publicado : 11 de septiembre de 2012
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Hongos psilocibios


Cuando ven a esos jóvenes que se tiran de los carros y saltan entre los potreros, los campesinos ya ni se inmutan. Mientras los forasteros buscan entre las plastas de boñiga ya reseca, alistan panela, leche condensada y yogures, porque saben que los visitantes se acercarán a comprar. Escuchan sus gritos cada vez que entre los excrementos de las vacas, ven hongos decaperuza amarilla, casi dorada. Los jóvenes examinan el anillo -entre morado y azul- ubicado en la parte alta del tallo y buscan el mismo color en el reverso de la capucha; después llenan bolsas con silocibe cubensis, también conocidos comoSan Isidrosi : los hongos alucinógenos más comunes en Colombia.
Con su corbata y su cargo directivo en la empresa familiar, Alejandro - de 24 años - no tiene cara dehaber probado jamás una sustancia prohibida. Sin embargo, asegura que ha consumido hongos más de 30 veces, porque siempre me ha gustado experimentar con lo que no hacen los demás . En 1997, su universidad organizó un viaje investigativo a Iguaque. Hubo una parada en Villa de Leiva y Alejandro corrió tras un grupo guiado por un tipo que iba en el bus y tenía una cara tenaz de fumar marihuana. Fuehacia los potreros, lejos del pueblo, y a mí me pareció exagerado ir tan lejos para meterse un bareto , pero -igual que los demás- lo seguí. Encontramos hongos y el tipo ahí mismo llenó la mochila y le pegó un mordisco en la caperuza a uno. No entendía muy bien, pero me ofreció y sin pensarlo mordí. Fue mi primera vez .
Daniel Gutiérrez es médico y psiquiatra de la Universidad Javeriana.Especialista en adicciones, hizo su práctica en el Putumayo y allí conoció el culto a las plantas alucinógenas. Según explica, cuando la dosis es pequeña (entre 1.5 y 3 gramos), se da un estado de excitación y empatía con los demás . Así se sentía Alejandro. No almorcé, y en el bus, camino a Iguaque, experimentaba una emoción muy especial . Pero no era suficiente; quería ir más allá: Cuando llegamos alcampamento, me fui para la cabaña donde estaban reunidos los que habían probado conmigo en Leiva. Ahí, el tipo sacó los hongos y nos explicó que sólo debíamos comer lo que va desde la caperuza hasta el anillo. Esa parte no está untada de boñiga. Los pasamos con yogur para suavizarles el sabor, que es muy feo, muy fuerte. No sé cuántos me comí, pero fueron muchos . Cuando se consumen entre 3 y 6gramos se da hipersensibilidad y se entra en un estado de alucinaciones visuales y auditivas: empieza el viaje , explica Gutiérrez.
Alejandro sintió que estaba a punto de despegar . Se paró, salió del lugar y pensó que necesitaba estar solo. Caminó un rato hasta que terminó sentado lejos de todos y rodeado de monte. Algo raro estaba pasando y me quedé muy quieto. Los arbustos que tenía al frentecomenzaron a moverse, a jugar y se pusieron de colores. Me asusté, pero seguí viendo. Parecía una película de Walt Disney: se movían y murmuraban y no paraban de mirarme. Me dio risa. Después todo se normalizó, pero de pronto sentí un zumbido que venía de muy lejos y se acercaba cada vez más, hasta que fue como si un abejorro se me hubiera metido por un oído y me hubiera salido por el otro. Unasensación horrible. Pero a la vez me sentía muy vital, muy energético . Se devolvió e intentó convencer a sus demás compañeros de que comieran hongos; hasta donde recuerda, lo ignoraron. De repente miró hacia el cielo y vio una gran malla que lo unía todo: estrellas, árboles y personas estaban ligados por una red que en ese momento sólo él podía ver.
Después -explica el psiquiatra- se presenta un granestado de agitación psicomotora: la persona pierde el control de sí misma, hay desfase de la personalidad, sensación de liviandad y de poder bailar por cualquier parte, que es muy peligroso pues hay gente que se ha matado al no ser consciente de lo que hace .
Bibiana, estudiante de 24 años, recuerda: En mi segunda vez, hace seis años, me comí seis de los grandes y empecé a caminar con mi novio...
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