Idealismo politico

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IDEALISMO Y REALISMO EN POLÍTICA

Suelen admitirse los conceptos de política idealista y realista, sin demasiada crítica y de modo muy simple, como indicadores de posiciones absolutas, que se valoran de modo diverso según la idea del hombre y del Estado que tiene ya el que los utiliza. En esta simplista concepción pocas veces se da con claridad una idea de la persona humana, individual ycolectivamente considerada, que sirva de base a una teoría de la realidad y de lo que supone «estar en la realidad». Por esto he creído que no serían excusadas algunas reflexiones sobre tal tema. Orden natural y orden existencia! humano.—Para darse una cabal idea de la cuestión debatida es necesario que consideremos a la persona humana inserta en el orden de la libertad y del espíritu, que es lo quefrente al orden de la Naturaleza, tanto de los seres inanimados como de los seres vivos, designamos como orden exiS' tencuil, propiamente humano. En efecto, se ha hecho notar (i) que lo que diferencia inmediatamente al hombre de los seres inscritos en el mundo físico, incluso en el orden vital de los animales, es que la coacción de los instintos puede quedar en suspenso, dejando al hombre en lasituación de resolverse libremente su vida. Añadamos que esta liberación de la «servidumbre del universo» (2), que sólo por la persona infinita puede ser lógicamente actualizada, no es una liberación sin fin, es decir, una indiferencia que situase al hombre en el «vértigo de la libertad» (3) o en
(1) Ver JORGE PÉREZ BALLESTER: ¿Q"é
es e

' hombre?,

Garbí, números

de enero y febrero de1953. Barcelona. (2) GUSTAVO BUENO: Para una construcción de la persona humana. (Revista de Filosofía, XII, número 47, págs. 503-563). Para la cita, página 517. (3) KlERKEGAARD: Eí concepto de la angustia (Revista de Occidente. Madrid, 1930).

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EUGENIO FRUTOS

lo que Gide denominó «acto gratuito». Es, por el contrario, una liberación de la Naturaleza o del orden vital instintivo pararealizar algo más allá, algo literalmente «sobrenatural». La libertad es así concebida como el destino propio de la persona humana. Se comprende que no tenga sentido «ser libre para recaer en la servidumbre», esto es, para vivir conforme al capricho subjetivo, a las inclinaciones, sentimientos o instintos. Esto, justamente, es la carencia de libertad. La instauración de un orden humano, en estesentido, en el mundo, es la historia; quiero decir da sentido a la historia y la justifica como historia del hombre, en vez de reducirla a una sucesión temporal indiferenciada, como es el transcurso de la vida no humana. En esta libertad del hombre se da, naturalmente, un nesgo. Si la decisión instintiva, que adapta al orden vital, queda en suspenso y no es inmediatamente recogida y superada por lareflexión, la especie humana estaría en condiciones desfavorables respecto de los demás animales, pues sus instrumentos naturales de defensa y ataque son más débiles. Cuando Heidegger, comentando un poema de Rilke (4), señala que la Naturaleza no protege a ningún ente en particular, sino que deja a todos en riesgo, no quiere decir exactamente esto, porque con sus habituales deformaciones ideológicasempieza por tomar la palabra «Naturaleza» en otro sentido. Pero lo que la expresión designa en su sentido corriente, puede ser aquí mantenido. Más profundo es c! riesgo de rehusar ta! libertad, es decir,
(4) Wozu Dichter?—En HolZwege, pág. 255 (poema de Rilke); 257-253 y 265-267 (comentarios de Heidegger). Subraya Heidegger el con de estos versos: «...Nur dass wir mehr noch ais Planzen oderTier mit diesenl* Wagnis gehn...< El hombre, en efecto, no sólo vive en riesgo, sino que se da cuenta de él; vive con el riesgo. Rilke es. para Heidegger, el poeta en los tiempos de «extrema pobreza», en los que el hombre cae en el olvido del ser y ansia sólo el dominio del ente, en un afán de poder caracterizado por una voluntad incondicionada —el querer por el querer—, que es el extremo de !a...
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