Iglesia indiana

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La iglesia indiana
mito y realidad en la evangelización franciscana

Francisco Morales, ofm.
Archivo Histórico, Provincia Santo Evangelio.

Jacques Le Goff en el primer capítulo de su libro sobre “El orden de la Memoria. El tiempo como imaginario,” apunta que las sociedades humanas, en su deseo por dominar la historia o dar satisfacción a sus aspiraciones de justicia y felicidad, hanimaginado la existencia de un tiempo, en el pasado o en el futuro, con características excepcionalmente felices o dramáticamente catastróficas. Este tiempo o edad mítica suele estar relacionado con los orígenes de las sociedades, en los que se sitúa por lo general una edad de oro, seguida de otras de desastres, para terminar en un retorno a la edad feliz.(Jacques Le Goff, El orden de la Memoria. Eltiempo como imaginario (Barcelona, ediciones Paidós, 1991), p. 11. )
Estos conceptos llaman mucho la atención cuando se leen las primeras crónicas franciscanas sobre la evangelización en México. Jerónimo de Mendieta es un caso singular por las referencias que hace al “tiempo dorado” de los orígenes de la conversión de los indígenas, seguido del catastrófico desenlace de esa nueva cristiandad.Escribe Mendieta en el capítulo 46, último del libro IV de su Historia Eclesiástica Indiana y posiblemente el último de toda la obra, ya que las biografías de frailes que constituyen la parte final parecen ser una obra independiente.
Si el progreso de la conversión de estos indios. . .hubiera tenido el fin y remate de aprovechamiento y aumento como lo suena el título de este cuarto libro. . .justofuera que yo lo concluyera con un cántico de alabanza. . .imitando en esto el loable uso de los patriarcas y padres del Viejo Testamento. . .Y aun en lo más moderno tenemos ejemplo en lo que compuso. . .últimamente el padre fray Toribio Motolinía que . . .con el júbilo y gozo del copioso fructo que en aquel tiempo dorado había visto por sus ojos, acaba con un cántico espiritual en que convida aunhasta a los conquistadores de México a alabar a nuestro Señor Dios. . . Mas como yo, habiendo gozado . . . de buena parte de aquellos prósperos principios haya visto los adversos fines en que todo esto ha venido a parar, . . . no sólo no puedo ofrecerle cántico de alabanza por fin de mi Historia, más antes, si para componer endechas tuviera gracia, me venía muy a pelo asentarme con Jeremías sobrenuestra indiana Iglesia y con lágrimas y sospiros y voces que llegaran al cielo. . .lamentarla y plañirla recontando su miserable caída y gran desventura. . .(Jerónimo de Mendieta, Historia Eclesiástica Indiana. (Uso la edición de Salvador Chávez Hayde, México 1945. Para evitar confusiones citaré libros y capítulos, en lugar de volúmenes y páginas.)

Mendieta hace clara referencia en estetexto a dos tiempos en la evangelización. El tiempo dorado en el que participaron los primeros franciscanos, y el tiempo adverso que es el que el cronista estaba viviendo. ¿En que consistía aquel “tiempo dorado” que Mendieta con tanta añoranza ve como desaparecido? El capítulo que venimos comentando señala como características de ese tiempo, primero, la rápida y exitosa expansión del cristianismo que“se plantó con tanta virtud y fortaleza, que en breve tiempo ocupó toda la tierra, de mar a mar, desde el norte al sur, y por el oriente hasta Yucatán y Guatimala y por el poniente hasta lo de Jalisco y tierra chichimeca.” y segundo, los excepcionales gobernantes que, tanto en lo eclesiástico como en lo civil, llegaron para regir la Nueva España. Estuvo regida, señala Mendieta, en lo eclesiásticopor “santos obispos, como lo fueron todos los primeros en cada obispado, semejantes a los de la primitiva iglesia,” y en lo secular y temporal por “muy cristianos y piadosos gobernadores, padres verdaderos de los indios y de toda la república.” Fueron tiempos de bonanza y prosperidad de las que el mismo Mendieta se dice testigo. Afirma:
Quien vio, como yo vi, en esta Nueva España, hervir los...
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