Incidentes en la pampa

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  • Publicado : 17 de junio de 2011
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INCIDENTES EN LA PAMPA

Aquella tarde me estaba dirigiendo de vacaciones a las pampas de Ayacucho. Estaba de vacaciones, y había elegido ese destino por sus hermosos paisajes naturales y los ancestrales vestigios arqueológicos de los hombres del pasado que alguna vez habitaron esta tierra. Apenas arribé a la ciudad de Ayacucho, me dirigí a una parada de buses, la cual me llevaría a un pueblocercano a las pampas. La vía, si bien estaba asfaltada, presentaba numerosos baches y fisuras que me hacían saltar constantemente al punto de dificultarme la respiración. El autobús era muy pequeño, pero casi no había gente, tan solo unos cuantos turistas más algunos locales que se movían entre la ciudad y los pueblos que la desierta carretera atravesaba; varios de éstos bajaron mucho antes dellegar a mi destino. Entre los pasajeros, había un sujeto caucásico que llevaba gran cantidad de equipaje. Sus maletas eran tantas que ocupaban dos asientos. A juzgar por su figura, distaba mucho de ser un turista, pero tampoco parecía un pueblerino ni un funcionario público. Por alguna extraña razón, se distinguía del resto de los ocupantes del vehículo. Al llegar a la comunidad de Pampahuasi, un niñose ofreció a cargar mis valijas y guiarme hasta una posada a cambio de unas monedas; acepté su servicio. Mientras iba hacia el hospedaje escoltado por el chiquillo, apreciaba un poblado tan apacible que, si no fuera por el habitual movimiento de la plaza, estaría casi desolada. No parecía ni siquiera un lugar de tránsito para los turistas. Noté que apenas tres personas habían bajado en estelugar. El niño me llevó por una estrecha calle empedrada que, a medida que me alejaba de la plaza, tenía cada vez menos gente. Avancé unas tres cuadras hasta llegar a una modesta posada, en cuya recepción el niño dejó mi escaso equipaje no sin antes exigir su pago. Ahí adentro, el hospedero me hizo una serie preguntas que, evidentemente estaban destinadas a comprobar si en verdad era un turista ―Oiga¿Por qué tantas preguntas? ―reclamé. ―Solo quiero saber si no es un cazador.

―Yo vengo aquí a ver los paisajes y las pampas, yo no vengo a cazar animales ―repliqué muy extrañado. No pensé que este poblado sea lugar de tránsito para cazadores furtivos, particularmente de vicuñas, las especies más abundantes de esta zona. Después de convencer al recepcionista de mis fines pacíficos, se me asignóun cuarto de aspecto bastante descuidado. Las paredes de abobe estaban bastante dañadas al igual que los muebles, las polillas y el tiempo se habían encargado de deteriorar todo alrededor. Se hacía tarde y el cansancio me hizo rápidamente quedar dormido sobre la cama, pese a que tenía un colchón viejo y tan duro que me laceraba la espalda. Al día siguiente, salí del hospedaje con dirección a laspampas. Era muy temprano y había poca gente en las calles, algunos niños jugaban cerca de la plaza y los ambulantes ofrecían comida y artículos diversos. El área de los paisajes naturales se encontraba relativamente cerca y me fue posible llegar a pie. En el camino de tierra, rodeado por matorrales, fui abordado por un sujeto. Cuando volteé la mirada, me di cuenta de que se trataba del extraño tipoque vi en el bus camino al pueblo. Me estremecí sobremanera, pues yo lo vi bajar mucho antes que yo. No imaginé que terminaría interactuando con él, que se veía tan tenebroso. Llevaba unas maletas de tamaño considerable cuyo contenido no pude inferir. ― ¿Vas a las pampas? ―Preguntó. ―Sí ―respondí, un poco intimidado ―En esta época del año prácticamente no hay visitantes ¿Qué te trae por aquí?―Estoy de vacaciones y vengo a ver los paisajes y la fauna de esas pampas No dijo nada más. Quedé muy sacudido por su presencia. Era un sujeto en extremo intimidante, pero no había dado signos de violencia. Proseguí junto a él sin intercambiar palabra alguna. Cuando llegamos al mirador de las pampas, me detuve, pero él siguió y se alejó; pronto lo perdí de vista.

Recorrí el lugar al tiempo que...
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