Inteligencia emocional

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 647 (161561 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 22 de febrero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
Daniel Goleman

Inteligencia Emocional






EL DESAFÍO DE ARISTÓTELES 4


PARTE I 10


EL CEREBRO EMOCIONAL 10


1. ¿PARA QUÉ SIRVEN LAS EMOCIONES? 11


2. ANATOMÍA DE UN SECUESTRO EMOCIONAL 21


PARTE II 36


LA NATURALEZA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL 36


3. CUANDO EL LISTO ES TONTO 37


4. CONÓCETE A TI MISMO 50


5. ESCLAVOS DE LA PASIÓN 60


6. LA APTITUD MAESTRA 83


7. LASRAÍCES DE LA EMPATÍA 100


8. LAS ARTES SOCIALES 114


PARTE III 129


INTELIGENCIA EMOCIONAL APLICADA 129


9. ENEMIGOS ÍNTIMOS 130


10. EJECUTIVOS CON CORAZÓN 149


11. LA MENTE Y LA MEDICINA 164


PARTE IV 184


UNA PUERTA ABIERTA A LA OPORTUNIDAD 184


12. EL CRISOL FAMILIAR 185


13. TRAUMA Y REEDUCACIÓN EMOCIONAL 195


14. EL TEMPERAMENTO NO ES EL DESTINO 209


PARTE V 222LA ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL 222


15. EL COSTE DEL ANALFABETISMO EMOCIONAL 223


16. LA ESCOLARIZACIÓN DE LAS EMOCIONES 251


APÉNDICE A ¿QUÉ ES LA EMOCIÓN? 278


APÉNDICE B PARTICULARIDADES DE LA MENTE EMOCIONAL 280


APÉNDICE C LOS CIRCUITOS NEURALES DEL MIEDO 285APÉNDICE D EL CONSORCIO W.T. GRANT LOS COMPONENTES ACTIVOS DE LOS PROGRAMAS DE PREVENCIÓN 288


APÉNDICE E EL CURRICULUM DE SELFSCIENCE 290


APÉNDICE F APRENDIZAJE SOCIAL Y EMOCIONAL: RESULTADOS 292


NOTAS 298





EL DESAFÍO DE ARISTÓTELES


Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno. Con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.


Aristóteles, Ética a Nicómaco.


Era una bochornosa tardede agosto en la ciudad de Nueva York. Uno de esos días asfixiantes que hacen que la gente se sienta nerviosa y malhumorada. En el camino de regreso a mi hotel, tomé un autobús en la avenida Madison y, apenas subí al vehículo, me impresionó la cálida bienvenida del conductor, un hombre de raza negra de mediana edad en cuyo rostro se esbozaba una sonrisa entusiasta, que me obsequió con un amistoso«¡Hola! ¿Cómo está?», un saludo con el que recibía a todos los viajeros que subían al autobús mientras éste iba serpenteando por entre el denso tráfico del centro de la ciudad. Pero, aunque todos los pasajeros eran recibidos con idéntica amabilidad, el sofocante clima del día parecía afectarles hasta el punto de que muy pocos le devolvían el saludo.


No obstante, a medida que el autobús reptabapesadamente a través del laberinto urbano, iba teniendo lugar una lenta y mágica transformación. El conductor inició, en voz alta, un diálogo consigo mismo, dirigido a todos los viajeros, en el que iba comentando generosamente las escenas que desfilaban ante nuestros ojos: rebajas en esos grandes almacenes, una hermosa exposición en aquel museo y qué decir de la película recién estrenada en el cine dela manzana siguiente. La evidente satisfacción que le producía hablarnos de las múltiples alternativas que ofrecía la ciudad era contagiosa, y cada vez que un pasajero llegaba al final de su trayecto y descendía del vehículo, parecía haberse sacudido de encima el halo de irritación con el que subiera y, cuando el conductor le despedía con un «¡Hasta la vista! ¡Que tenga un buen día!», todosrespondían con una abierta sonrisa.


El recuerdo de aquel encuentro ha permanecido conmigo durante casi veinte años. Aquel día acababa de doctorarme en psicología, pero la psicología de entonces prestaba poca o ninguna atención a la forma en que tienen lugar estas transformaciones.


La ciencia psicológica sabía muy poco —si es que sabía algo— sobre los mecanismos de la emoción. Y, a pesar de todo, nocabe la menor duda de que el conductor de aquel autobús era el epicentro de una contagiosa oleada de buenos sentimientos que, a traves de sus pasajeros, se extendía por toda la ciudad. Aquel conductor era un conciliador nato, una especie de mago que tenía el poder de conjurar el nerviosismo y el mal humor que atenazaban a sus pasajeros, ablandando y abriendo un poco sus corazones.


Veamos...
tracking img