Intercambio

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 3 (535 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 27 de febrero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
El aire frío del anochecer penetraba en los endebles huesos de Lucio Carreño. Había llegado después de tres largos meses de ausencia en su ciudad. Los negocios de industrialización de pollos y susexportaciones al extranjero lo habían mantenido muy ocupado todo el otoño. No había podido pasar esos meses con su querida esposa. Vestía un sombrero elegante, esmoquin negro y una camisa “Manchester”de color vino. Sus zapatos estaban tan lustrados que parecían espejos. El maletín de negocios estaba forrado con cuero negro y tenía broches de cobre.
Observó el cielo, a penas y eran perceptibleuna que otra estrella. Júpiter se podía ver a lo lejos, renovado y luminoso. Pequeñas esporas de agua nieve manchaban su perfecta postura. Apresuró el paso. Moría por llegar a su hogar. Hurgó en subolsillo, sacó un billete de cincuenta e hizo la parada a un taxi que pasaba.
―Por favor a la calle Allende número 2112 ―dijo Lucio.
Pagó con el billete, esperó su cambio mientras se acomodaba en elpequeño taxi azul. El cielo comenzó a llorar. A quejarse. Quizás los rayos presagiaban algo morboso.
Personas corriendo, chocando, resbalándose, cayéndose, tapándose. Parecían hormigas escapandode algún peligro. Cómodo en el taxi miró su reloj 8:15pm. Su impaciencia crecía. Ya hace tres meses que no veía a su recién esposa. El viaje le había impedido la luna de miel. Sabía que Lorena loesperaba. Tan sólo deseaba tocar su piel canela, ver esos ojos negros de gato montes y aspirar el aroma de su vientre, de sus pechos, de sus relieves.
La casa estaba inmutable. Lucio baja del taxi. Dalas gracias y da unos pasos al pórtico. Al parecer el jardinero había hecho un buen trabajo en su ausencia, las flores eran una maravilla. Entra apresurado con su maletín en la mano. Un mayordomo leabre las puertas de par en par.
―Bienvenido a casa señor ―dijo adecuadamente el mayordomo en tanto dedicaba una reverencia.
―Gracias Jorge.
El mayordomo le quitó el saco y el sombrero...
tracking img