Intercesores comprometidos

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 11 (2731 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 11 de junio de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
¿Dónde ESTAN LOS INTERCESORES AGONIZANTES?
Si no somos intercesores que lloran y agonizan, lo más pronto que confesemos que hemos perdido el agonizante anhelo de ganar almas, mejor será para la causa de Cristo.  Fijémonos en el sorprendente hecho inexorable de habernos acostumbrado a los pesados pasos que dan las almas perdidas, las que vagan por los caminos, hacia una eternidad sin Cristo.Parece que hemos perdido el poder de llorar, de luchar, de rogar y de agonizar por las almas perdidas.  Las multitudes que están sin Cristo no tienen la convicción de su condición de estar perdidas, simplemente porque a nosotros nos falta la convicción  y la clara visión acerca de su estado horrendo de eterna aflicción.
Jorge Whitefield gritó “Denme almas o tome la mía...”  Existe una pasión por lasalmas, una carga profunda por los hombres, y, una solicitud por el rebaño de Dios, la cual mendiga palabras, exhala suspiros y derrama lágrimas".
Un hombre santo que vivió en época anterior a los días del automóvil, dijo que un día abandonó su trabajo a eso de la mitad de la tarde, ensilló su caballo y cabalgó 32 kilómetros para ir a orar con un hombre que se sentía a la deriva, sin Dios. Escuchémoslo:
"No pude menos que hacerlo, mi amor e interés por él, eran tan grandes que no pude descansar hasta que hube hecho lo mejor para llevarlo a Dios."
Querido hermano, esta agonía por las almas es la que debemos recuperar.
David Brainerd dijo: "No me importa a dónde voy o cómo vivo, ni lo que tenga que soportar, con tal que pueda ganar almas para Cristo.  Cuando duermo, sueño con ellas, ycuando despierto, ellas están primero en mi pensamiento...  Por mucho que tenga del logro escolástico, la exposición hábil y profunda, la elocuencia brillante y vibrante, no pueden satisfacer la ausencia del amor profundo, apasionado y compasivo por las almas".
Juan Fletcher, hombre de oración, dijo: "El amor continuo y universal, el amor ardiente, es el alma de todas la labores de un ministro".LA AGONIA DEL ALMA, EN EL AVIVAMIENTO DE GALES
Durante el gran avivamiento en Gales, el doctor F.B. Meyer vio llegar una tarde, a una concurrida reunión, a un joven ministro.  Este joven se puso a pie y oró a Dios en beneficio de dos de sus compañeros, que estaban riéndose y burlándose en los asientos de atrás.  Uno de esos hombres se puso inmediatamente de pie y dijo:
—Eso no es verdad.  Yono me burlaba.  Simplemente dije que yo no era un infiel, sino un agnóstico, y si Dios desea salvarme, le daré una magnífica oportunidad.  ¡Dejémosle que lo haga!
Esta jactancia pareció golpear tanto a Evan Roberts que cayó de rodillas con su alma acongojada.  Pareció que su corazón mismo se quebrantaría bajo el peso del pecado de este hombre.  Un amigo del doctor Meyer, que estaba parado cerca deél, dijo:
—¡Esto es demasiado impresionante!  Yo no soporto escuchar gemir así a este hombre.  ¡Comenzaré a cantar para ahogarlo!"
—Haz cualquier cosa, menos eso—, dijo el doctor Meyer.  —Yo quiero que esto se grabe dentro de mi corazón.  He predicado el evangelio durante treinta años con los ojos secos.  He hablado a grandes masas de gente sin que se conmueva ni uno de mis cabellos.  Yo quieroque la pulsación de la angustia de este hombre toque mi propia alma.
Evan Roberts sollozó ininterrumpidamente, y Meyer dijo:
—Dios mío, permíteme también a mí, aprender a sollozar, que mi alma sea traspasada de dolor mientras predico el evangelio a los hombres.
UN COMBATE ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO
Aproximadamente diez minutos más tarde, Roberts se levantó y se dirigió a los hombresinconversos que estaban en la galería, diciéndoles:
—¿Se someterán ustedes a Cristo?
—¿Por qué hemos de hacerlo?— le respondieron.
—Oremos—, dijo Roberts a la gente.  El aire se tornó muy denso con lágrimas y gemidos.  Parecía que todos ellos llevaban a estos dos hombres en sus corazones.  Era como si sus corazones fueran a desgarrarse bajo esa tensión.  Meyer declaró que él nunca sintió nada...
tracking img