Internet y alfonso reyes (aristarco en la era post gutemberg)

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  • Publicado : 11 de enero de 2011
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ARISTARCO EN LA ERA POST GUTEMBERG

Eloy Garza González

Hace setenta años, Alfonso Reyes escribió que la crítica literaria es como un cobrador de alquiler: se le recibe siempre “con las puertas a medio abrir”; en cuanto uno la ve, “se toca madera y se corre a desinfectarse”. Desde luego que el símil no es más que una broma chocarrera escrita como exordio en su ensayo “Aristarco o anatomía dela crítica”[1], un párrafo antes de preguntarse de donde salió esta criatura paradójica, inventada por Sócrates, que fastidia el placer inocente de la vida. Don Alfonso se responde que a cada hombre le acompañan introspectivamente al menos dos personas antagónicas, en contienda permanente: quien va y quien viene, para rematar tal imagen pendular con una frase de Machado, que no por sobada ymanida es menos ilustrativa: “converso con el hombre que siempre va conmigo”.

Desconcierta que don Alfonso dejara de lado, en medio de los vaivenes furiosos de los contrarios (ese enfrentarse y confrontarse en su concepción más bélica), la otra noción de la crítica como conversación entre muchos: si la crítica es condicionamiento, de igual manera es búsqueda de entendimiento plural. Pero donAlfonso se queda con esta dualidad simbólica que va del día de la Creación al día del Juicio Final: de la creación artística en la que el poeta se erige como inspirado centro de su tribu, a la crítica aislada, en la que una sombra censora inquieta y siembra la duda entre los miembros de la tribu. Reyes intuye que el poeta es un servidor comunitario, con poderes plenipotenciarios, que expresa “la energíaunánime del coro” y siente sus palabras “dictadas por la voluntad colectiva que lo excita”. La crítica, por su parte, es ejercicio individual y acaso solitario, porque no representa la voz de la tribu sino de la conciencia autónoma que, no conforme con dar un simbólico golpe de estado, se empeña en preceder a la creación artística mediante la dictadura de la Preceptiva.

Cuartelazo, sustituciónde un poder de muchos por el de uno solo, la crítica no merecía buena prensa en tiempos de Reyes, pese a que nuestro autor nos recuerda que criticar también es encomiar y su ejercicio es herencia de la Ilustración; no obstante, a pesar de su acepción censora, el vocablo gozaba de cabal salud en los años 40 con críticos tan reputados en España como Ramón Pérez de Ayala, cuando don Alfonso publicósu ensayo, con todo y no representar “la energía unánime del coro” ni sus líneas eran dictadas por la voluntad colectiva.

¿Ocurre lo mismo en la segunda década del siglo XXI? ¿Sigue siendo la crítica un golpe de estado a la creación artística? ¿Un cuartelazo al poder colectivo del poeta? ¿Un vicio solitario? Antes de analizar el estado que guarda entre los textos publicados en nuestra época,conviene traer a cuento los grados de la escala crítica deslindados por Reyes, es decir, la impresión, la exégesis y el juicio. Hay indicios de la predilección de don Alfonso por la crítica impresionista (dice que “ilumina el corazón de los hombres) y, cuando menos, la miraba con cariñosa condescendencia. En su alabanza a lo definido por él como impresionismo, bosqueja una propuesta literaria afín alo que décadas más tarde sería la teoría de la recepción. La lectura de algún tipo de creación literaria, desde la perspectiva del impresionismo, termina siendo la voz del pueblo y sopla al oído del exégeta sobre su presencia y valor. De ahí se entiende el recelo de los filólogos ortodoxos por la ligereza graciosa del crítico aficionado, del “amateur” como se dice en francés, o del “amador”, comose dice en portugués, pero Reyes prepara su defensa, parapetado en la autoridad de T. S. Eliot: “la crítica impresionista procede por fecundación ajena y es casi una creación, sin poder llegar a la expulsión de la criatura”. ¿Un parásito de la creación literaria? Reyes es más benévolo y toma prestada de la biología la palabra “inquilino”. El impresionismo es el inquilino de la criatura...
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