Introduccion a los salmos

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A. CÓMO LEER Y ORAR LOS SALMOS
(Resumiremos y glosaremos aquí algunos pensamientos de Hilari Raguer en su magnífico opúsculo Para comprender los Salmos, Verbo divino 1996, pp. 39-58).
 Dios tomó la iniciativa de relacionarse con un pueblo, y a través de él con toda la humanidad. Israel es consciente de ello y por eso comparece ante Dios en actitud de alabanza, acción de gracias,arrepentimiento, confianza, súplica…
Orar no es ensimismarse subjetivamente con la ayuda de ciertas técnicas de relajación o introspección, sino de ponerse ante el Dios vivo y tres veces santo. La oración es el encuentro de lo efímero de nuestro tiempo con la eternidad,
Jesús nació en un pueblo que sabía orar (J. Jeremías). Los estoicos consideraban inútil la oración porque confundían a Dios con el universo.“¿Por qué alzar las manos a Dios? -se preguntaba Séneca- ¡Dios está dentro de ti!” Pero Jesús nació en un pueblo que tenía un sentido de la trascendencia divina que no se confunde con el cielo y la tierra, ni con nuestra subjetividad, aunque esté más dentro que lo más íntimo que hay en mí (intimior intimo mei). Es el Otro, y por eso puedo dirigirme a él. Claudel llamaba a los salmistas “lostuteadores de Dios”.
Orar supone un contacto, una presencia mutua. Lo más importante de la oración es el momento del encuentro, la tangencia de dos intimidades. Cuando ese contacto se ha establecido las palabras son ya lo de menos.  Pero a veces las palabras ayudan a establecer ese contacto que acabará por hacerlas superfluas.
Pero Dios ha querido enseñarnos a orar, y nos ha revelado las palabras quequiere que usemos en nuestra oración. Por eso los salmos antes que ser palabra del hombre a Dios son palabra de Dios al hombre. Podrá haber textos de oraciones más poéticas, más actuales, más dramáticas, para nuestro gusto, pero no para el gusto de Dios. Y cuando oramos lo importante no son las palabras que nos gustan a nosotros, sino las que le gustan a él. “Dios se ha alabado a sí mismo, para quepudiéramos alabarle dignamente” (ver texto nº 11).
 
1. Estudiar los salmos
En los tres grados clásicos de oración: oratio, meditatio et contemplatio, la meditación ocupa el lugar intermedio. La meditación es el estudio del texto a la luz de buenos comentarios o maestros, y a la luz de los textos paralelos de la Escritura, que podemos encontrar en concordancias, y notas marginales o a pie depágina. El estudio no es oración, pero le da solidez y objetividad. Podemos estudiar los salmos poco a poco, uno cada vez. Los salmos son vasos comunicantes. Lo que hemos aprendido sobre uno nos ayudará mucho a entender mejor el siguiente.
Conocer las lenguas originales es una gran ayuda para profundizar en el texto. Santa Teresita decía que hubiera querido saber hebreo par poder rezar los salmos ensu lengua original. Dice Chouraki: “Para mi padre ser judío era simplemente saberse los salmos de memoria en hebreo, y otros textos de la Escritura”.
Los salmos son poesía y la poesía suele ser difícil de primer lectura, más aún si pertenece a una literatura de hace miles de años. Por eso lo primero hay que familiarizarse con el texto. El ideal sería aprenderlos de memoria, lo cual resulta másfácil si los aprendemos con música. Antiguamente destituían a los obispos que no se sabían los salmos.
Al menos podremos memorizar fragmentos, versos, antífonas. Cuando nos vamos familiarizando con el estilo, el lenguaje, el sentimiento, nos va resultando más fácil rezarlos. Cuando salmodiamos en el oficio divino en común, aunque todos repitan las mismas palabras, las resonancias que suscitan encada uno son distintas. Por eso es posible una recitación a la vez comunitaria y personal. Los matices y aplicaciones y resonancias son muy distintos. Cuanto mejor nos sepamos de memoria las palabras, mejor podremos abandonarnos al texto y a su resonancia interna, porque nos liberamos de ese esfuerzo visual e intelectual que bloquea o frena las facultadas del espíritu.
Cuanto menos se dependa...
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