Jaime ii a xilxes

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BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

región en la que han de ejercer su sagrado ministerio, no hace alarde de erudición, limitándose, como dice en su Dedicatoria, á consignar lo que en el corto tiempo de su permanencia en aquel país pudo averiguar, ya pidiendo informes á los que moran en Mascat, ya leyendo algunos libros y manuscritos que pudo proporcionarse: con estos elementosreunió y redactó Los Aptmtes históricos sobre el Reino de Omán, que dedicó á la Academia, como Correspondiente en aquellas apartadas regiones. El trabajo de P. Brizuela está ilustrado con dos preciosas fotografías, representando,, la una, Las ruinas del fuerte de Alburquerque, como estaban en 1908, y la otra el hermoso y extenso panorama de la ciudad de Mascat, en el cual se destacan de derecha áinquierda el Fuerte de San Joao, los grandes edificios de los Cpnsulados de los Estados Unidos y de Inglaterra, el Palacio del Sultán, el Fuerte Capitán y el Consulado de Francia.
*

Madrid, 25 de Mayo de 1909.
FRANCISCO CODERA.

III
INSCRIPCIONES HEBREAS DE SAGUNTO Dos fueron divulgadas en el siglo xvi, sobre las cuales largamente discurrió D. Francisco Martínez Marina en el tomo 111 de lasMemorias de esta Real Academia (i), pretendiendo (2) demostrar que «ni existen, ni existieron jamás; que son apócrifas^ fingidas, imaginadas por los rabinos españoles sin otro motiva que su carácter falso y mentiroso, su interés y vanidad, y el deseo de preocupar al vulgo ignorante, y tenerle entretenido con estas relaciones y cuentos maravillosos». Faltan á este autor, muy

(i) Págs. 317-468.Madrid, 1799. (2) Pág. 392.—La Memoria del Sr, Martínez Marina se intitula: Discurso histérico-critico sobre la primera venida de los Judíos á España.

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docto y erudito, la solidez y sobriedad de apreciación, que en semejantes cuestiones hoy se requieren. A n t e todas cosas hay que presentar, si fuere posible, en su realidad objetiva el monumentóepigráfico sobre el cual se discute; no negar su autenticidad por el mero hecho de las diferentes copias é interpretaciones de que ha sido objeto; conocer á fondo su idioma y estilo; y, finalmente, no incurrir en el vicio de aventurar como ciertas é irrecusables razones y teorías, fundadas en la dudosa aprehensión, mas no en la segura realidad ó existencia de un hecho determinado. Sensible es que dosescritores contemporáneos, defiriendo á la trasnochada opinión de Martínez Marina, se hayan extraviado hasta el punto de dar como cerrado sobre las inscripciones sobredichas el litigio pendiente. Cinco lustros ha, D. Antonio Chabret abundaba en este sentido (i); y este mismo año que ahora corre, no ha vacilado el Dr. D. Roque Chabás en afirmar lo siguiente (2): «Una inscripción'hebrea de Saguntocorre por los cronistas, la cual supone el sepulcro de Adoniram, enviado por Salomón para cobrar los tributos; no es más auténtica que la de Oran Neback^ presidente que dicen se rebeló en tiempos del rey Amasias; todos los autores serios las reputan por falsas.» Si por falsas entiende el Sr. Chabás, lo que de ellas estimó Martínez Marina, esto es, que fueron forjadas por los rabinos, á sa~ blendasmentirosos, sin fundamento ninguno en la realidad de lápidas saguntinas, algo impremeditada é inaceptable parecerá la calificación de escritor no serio, que hace recaer sobre el de la mejor colección de las inscripciones hebreas de nuestra Península (3). Las piedras originales y los sitios donde se encontraban seguramente constan por el testimonio de autores fidedignos

(1) Sagunto. Su historia ysus monumentos, tomo 11, págs. 329 y 330. Barcelona, 1888. (2) Episcopologio Valentino, Investigaciones históricas sobre el cristianismo en Valencia y su archidiócesis, tomo i, pág. 26. Valencia, 1909. (3) Mo'ise Schwab, Rapport sur les inscriptions hébraiques de l'Espagne, ap. Nouvelles Archives des Missions scientiftques, tomo xiv, págs. 229-421. París, 1907.

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