Jara en la casa de los espíritus

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Pedro Tercero García
1) Página 62. Un niño se agachó y se puso a cagar y un perro sarnoso se acercó a olisquearlo. Esteban, asqueado, dio orden de guardar al niño, lavar el patio y matar al perro. 2) Página 149. ¡Pero no me vengan con las mismas estupideces de Pedro Tercero García, porque no lo voy a aguantar! Era verdad, Pedro Tercero García estaba hablando de justicia en Las Tres Marías. Erael único que se atrevía a desaar al patrón, a pesar de las zurras que le había dado su padre, Pedro Segundo García, cada vez que lo sorprendía. Desde muy joven el muchacho hacía viajes sin permiso al pueblo para conseguir libros prestados, leer los periódicos y conversar con el maestro de la escuela, un comunista ardiente a quien años más tarde lo matarían de un balazo entre los ojos. También seescapaba en las noches al bar de San Lucas donde se reunía con unos sindicalistas que tenían la manía de componer el mundo entre sorbo y sorbo de cerveza, o con el gigantesco y magníco padre José Dulce María, un sacerdote español con la cabeza llena de ideas revolucionarias que le valieron ser relegado por la Compañía de Jesús a aquel perdido rincón del mundo, pero ni por eso renunció atransformar las parábolas bíblicas en panetos socialistas. El día que Esteban Trueba descubrió que el hijo de su administrador estaba introduciendo literatura subversiva entre sus inquilinos, lo llamó a su despacho y delante de su padre le dio una tunda de azotes con su fusta de cuero de culebra. -¡Éste es el primer aviso, mocoso de mierda! -le dijo sin levantar la voz y mirándolo con ojos de fuego-. Lapróxima vez que te encuentre molestándome a la gente, te meto preso. En mi propiedad no quiero revoltosos, porque aquí mando yo y tengo derecho a rodearme de la gente que me gusta. Tú no me gustas, así es que ya sabes. Te aguanto por tu padre, que me ha servido lealmente durante muchos años, pero anda con cuidado, porque puedes acabar muy mal. ¡Retírate! Pedro Tercero García era parecido a su padre,moreno, de facciones duras, esculpidas en piedra, con grandes ojos tristes, pelo negro y tieso cortado como un cepillo. Tenía sólo dos amores, su padre y la hija del patrón, a quien amó desde el día en que durmieron desnudos debajo de la mesa del comedor, en su tierna infancia. Y Blanca no se libró de la misma fatalidad. Cada vez que iba de vacaciones al campo y llegaba a Las Tres Marías en mediode la polvareda provocada por los coches cargados con el tumultuoso equipaje, sentía el corazón batiéndole como un tambor africano de impaciencia y de ansiedad. Ella era la primera en saltar del vehículo y echar a correr hacia la casa, y siempre encontraba a Pedro Tercero García en el mismo sitio donde se vieron por primera vez, de pie en el umbral, medio oculto por la sombra de la puerta, tímidoy hosco, con sus pantalones raídos, descalzo, sus ojos de viejo escrutando el camino para verla llegar. Los dos corrían, se abrazaban, se besaban, se reían, se daban trompadas cariñosas y rodaban por el suelo tirandose de los pelos y gritando de alegría. 3) Página 152 Un día el viejo Pedro García les contó a Blanca y a Pedro Tercero el cuento de las gallinas que se pusieron de acuerdo paraenfrentar a un zorro que se metía todas las noches en el gallinero para robar los huevos y devorarse los pollitos. Las gallinas decidieron que ya estaban hartas de aguantar la prepotencia del zorro, lo esperaron organizadas y cuando entró al gallinero, le cerraron el paso, lo rodearon y se le fueron encima a picotazos hasta que lo dejaron más muerto que vivo. -Y entonces se vio que el zorro escapaba conla cola entre las piernas, perseguido por las gallinas -terminó el viejo. Blanca se rió con la historia y dijo que eso era imposible, porque las gallinas nacen estúpidas y débiles y los zorros nacen astutos y fuertes, pero Pedro Tercero no se rió. Se quedó toda la tarde pensativo, rumiando el cuento del zorro y las gallinas, y tal vez ése fue el instante en que el niño comenzó a hacerse hombre....
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