Jefes, cabecillas y abusones. harris, marwin. madrid. alianza editorial.1993.

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Trabajo Práctico Nº:1 “Acerca del origen del Estado”.
Bibliografia: Jefes, Cabecillas y Abusones. Harris, Marwin. Madrid. Alianza Editorial.1993.

1) Sociedades Igualitarias:

- Generosidad – solidaridad.
- Dar sin esperar obtener algo a cambio, incluido gratitud por parte del que recibía.
- El intercambio recíproco no es especificado en un cuánto o en un qué, para no asemejarla altrueque o a la compraventa.
- Estaban establecidos en comunidades pequeñas, en las que se conocen todos.
- El azar, juega un papel importante, en cuanto a los víveres que podían conseguir.
- Falta de mezquindad en sus acciones.
- Nadie era dueño de nada, no existe el concepto de “propiedad privada”, lo que garantiza el acceso libre al habitad natural.
- Rechaza el liderazgo. No aceptarían a“uno” que quiera levantar un Soberanía, e imponerse sobre el campamento.

2) Simples Sociedades. Liderazgo Político. Cabecillas:

- No usan el poder y la fuerza para imponerse sobre la comunidad.
- Construyen su autoridad en base al ejemplo de trabajo y esfuerzo.
- Nunca daban órdenes.
- Portavoz de la voluntad de la comunidad y nunca formador de opinión publica.
- Consejero.

3) Intercambio deRedistribución.

- Consiste en: la entrega de una cosa, como alimentos y otros objetos de valor, a una figura de prestigio para después ser divididos en partes iguales y vueltos a distribuir.
- En sus comienzos, estaba emparejados a lo obtenido en las cacerías y cosechas estacionales. Pero con la inclusión de, cada vez más, individuos a la aldea resulto dificultoso que sea “equitativo”.

4)Otras formas de adquirir poder. Consumo conspicuo.

Lo intrínseco a las sociedades igualitarias es la generosidad del gran hombre y no la naturaleza del prestigio. En la evolución de las distinciones de rango en jefaturas avanzadas y Estados, junto a la acumulación de riquezas y poder se siguen manteniendo las expectativas de aprobación y apoyo. Ser rico y poderoso no excluye ser amadoy admirado mientras no se den muestras de un talante egoísta y tiránico. El pensamiento actual sobre la importancia del prestigio en el quehacer humano sigue los pasos de Thorstein Veblen, cuya principal obra “Teoría de la clase ociosa” no ha perdido un ápice de su atractivo como comentario mordaz sobre los puntos flacos del consumismo. Señalando la frecuencia conque los consumidores corrientesintentan emular el intercambio, la exhibición y la destrucción de bienes y servicios de lujo de los miembros de las clases sociales superiores, Veblen acuñó la expresión de "consumo conspicuo".
No obstante, la pregunta de por qué la gente atribuye valor a la vestimenta, las joyas, las casas, los muebles, los alimentos y las bebidas, el cutis e incluso los olores corporales que emulan lasexigencias de las personas de rango superior. Su respuesta fue que ansiamos prestigio debido a nuestra necesidad innata de sentirnos superiores. Al imitar a la clase ociosa esperamos satisfacer esta ansia. En palabras de Veblen: "Con excepción del instinto de conservación, la propensión a la emulación probablemente constituya la motivación económica más fuerte, alerta y persistente". Esta propensión estan poderosa, que nos induce una y otra vez a caer en comportamientos disparatados, despilfarradores y dolorosos (como cita a modo de ejemplo: la costumbre de vendar los pies entre las mujeres chinas y de encorsetarse entre las americanas, prácticas que incapacitaban de forma conspicua a las mujeres para el trabajo y, por consiguiente, las convertían en candidatas a miembros de la claseprivilegiada).
En cuanto al instinto emulador causa de pautas de comportamiento desquiciado, lo que podría parecer absurdo desde determinado punto de vista, desde otro tiene una razón de orden económico y político. Sin duda alguna, el consumo conspicuo satisface nuestro deseo de sentirnos superiores, incluso si por ello hemos de pagar un precio elevado, esa susceptibilidad a tales deseos es de...
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