José antonio saco: el otro precursor

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TÍTULO: José Antonio Saco: el otro precursor
SUMARIO: Sobre todo con ideas se cimienta el edificio que levantan los pueblos para celebrar su libertad: no se puede escribir la historia de las ideas en Cuba sin remitirnos al legado de Saco. Sus tenaces censores, como era de esperar, yacen olvidados

Por Eliades Acosta Matos

Cuando muere Varela, el intelectual cubano más relevante es JoséAntonio Saco. Nacido en Bayamo, en 1797, fue discípulo de este y amigo devoto de Francisco de Arango y Parreño. Inclinado desde la juventud a la polémica, su estilo vigoroso y agresivo, altanero y desdeñoso hacia sus oponentes, le granjearon el fervor de los jóvenes criollos, que disfrutaban todo lo que significase hacer morder el polvo a los representantes del gobierno colonial, especialmente en elterreno de las ideas, la literatura y las artes.

Saco fue el primer intelectual cubano en el sentido moderno del término, una especie de crítico social precursor que se apoyaba en la razón y sus argumentos, antes que en instituciones, cargos o méritos previos. Ostentaba toda la fuerza de sus razonamientos, es verdad, pero a la vez sufría por la debilidad de estar a merced de consideraciones noprecisamente razonables de una administración colonial corrupta e ignorante.

Vivió errante, lejos de su suelo, purgando el castigo de ser brillante y de mente independiente cuando a España no le convenían tales destellos. Se adelantó a su época y pagó un precio, pero no se puede escribir la historia de las ideas en Cuba sin remitirnos a su legado. Sus tenaces censores, como era de esperar,yacen olvidados.

Su primera gran controversia pública se produjo a fines de 1829, con el español Ramón de la Sagra, director de Jardín Botánico. Las críticas desmedidas de este a la poesía de José María Heredia, recogida en El Mensajero Semanal, de Saco y Varela, lo llevaron a proferir ciertas ofensas, a las que no escaparon los editores. Se cruzaron réplicas y contrarréplicas, deslizándose elasunto al terreno de la política, hasta que el gobierno tomó cartas en el asunto, precisamente a favor de De La Sagra, prohibiendo la circulación de los escritos de Saco.

Pero si bien pudieron censurar al Saco publicista, no les fue tan sencillo acallar al Saco pensador: en 1830 publica su famosa “Memoria sobre la vagancia en la Isla de Cuba”, premiada por la Sociedad Económica de Amigos delPaís, en diciembre de 1831.

La tesis central de esas “Memorias… consistía en afirmar que a contrapelo del optimismo oficial sobre las riquezas de la Isla, debajo del oropel y el falso brillo, existía un cuadro deprimente de males morales que corroían la sociedad, y que eran astutamente tolerados, incluso, estimulados bajo cuerda, por el gobierno colonial. Es de imaginar que semejante postura nofue del agrado de quienes, en la Cuba de entonces, solo se preocupaban de acrecentar sus riquezas y de mantener a los cubanos bajo el yugo.

De mayor trascendencia aún fue su “Análisis de una obra sobre el Brasil”, de 1832, donde por primera vez se denunciaron, con pruebas irrefutables y estadísticas, el impacto de la introducción clandestina de esclavos en Cuba y el atraso que en materia deeducación vivía la población del país.

Saco abogó por el trabajo libre, como forma de mantener y desarrollar la economía, sin los riesgos que una masa creciente de esclavos suponía para la Isla. No se habían acallado los ecos de este ensayo, cuando publicó en la Revista Bimestre Cubano un artículo sobre las causas de una epidemia de cólera morbo, que por entonces asolaba La Habana.

La denunciade Saco apuntaba hacia la responsabilidad directa del Intendente, Martínez de Pinillos, quien había levantado apresuradamente la cuarentena que afectaba a los buques mercantes norteamericanos, para que el comercio no se afectase. El resultado fue la expansión incontrolada de la epidemia, con un elevado saldo de muertes. En defensa de Martínez de Pinillos, o lo que es lo mismo del status quo y...
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