Jose m. puig c.

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Del México actual. –Num. 1
J. M. Puig Casauranc.

La aspiración suprema de la Revolución Mexicana.

México.
Imprenta de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
1933.

Para los impacientes y para los escépticos, que por negar lo conseguido o por la noble ansia de nuevas y radicales conquistas, quieren considerar liquidad la Revolución de México para hacer otra “revolución más radical,”vale l apnea intentar un asomo de análisis del proceso que viene verificándose en nuestro país, no desde 1910, sino desde que empezó México sus luchas por modificar la estructura social y política de la Colonia. Tres etapas, de caracteres precisos, pueden señalarse en el camino recorrido, y en las tres halla el observador el mismo aspecto final, de fondo, último: un grave y extenso desconciertosocial. Así al hacerse la independencia política de la madre España, al iniciarse la Reforma (que en realidad empieza desde el Plan de Ayutla) y al producirse el movimiento reivindicador de 910. Poco a poco, en las tres etapas, van precisándose los contornos reales de la aspiración nacional: la necesidad categórica de una vida orgánica de país moderno. Son todas, en el fondo, desfiguradas pordisfraces políticos a las veces y por apetitos de facción muy a menudo, movimientos casi instintivos para colocar a México en un plano de condiciones económicas y sociales y de homogeneidad de existencia semejantes a las alcanzadas por otros pueblos de más larga vida y de más esplendida y moderna civilización.
Cuando han brotado las llamaradas más vivas de renovación–forzosamente precedida ésta deperiodos destructivos–ha existido siempre el mismo descontento general, producto de opresiones de todo orden, de estrecheces materiales y espirituales de todo género, de falta de oportunidades, para los más, de toda naturaleza, y siempre pudo sentirse entonces igual ansia enérgica–aunque vaga, desconcertada y sin orientación precisa–que movía a las multitudes por senderos encaminados hacia campo demejoramiento de felicidad, hacia mirajes de felicidad humana que va persiguiendo nuestra patria como los ha perseguido la humanidad toda, desde que el mundo es mundo, por los senderos más distintos.

EL ETERNO RECORRIDO HISTÓRICO.

Unas veces fundieron las masas sus anhelos en las contemplaciones místicas de una religión cualquiera; otras, la humanidad buscó fórmulas políticas y de Gobierno parala cura de sus males y asentó sucesivamente el origen de los Gobiernos en la voluntad divina, en la superioridad supuesta de las sangres, en el recuerdo glorioso de conquistas o de acciones guerreras, la voluntad popular, en fin, cuando la filosofía de Rousseau y la prosperidad enorme que trajo el maquinismo, al nacer, permitieron presentar al pueblo amable engaño de los Gobiernos democráticos,sabiamente nacidos del complicado sistema de urnas electorales y de voto universal y de regímenes parlamentarios. Estos Gobiernos de aspecto democrático, Gobiernos de verdadero lujo, costosísimos, de épocas de prosperidad, trajeron, por supuesto, tan pobres resultados de orden social como los otros. Por eso hemos visto el fracaso consecutivo de todos esos sistemas y por eso la humanidad, en sucarrera incansable hacia la felicidad, ha vuelto sus ojos a otras concepciones idealistas. Porque es la verdad que los pensadores generosos de todas las latitudes y de todos los pueblos en vano han agotado los medios de una científica especulación espiritual; y en vano, hasta hoy, el colectivismo y le individualismo, retorcidos y desfigurados unas veces y otros expuestos con la claridad diáfana deuna concepción simbólica, han sido presentados a la humanidad como el remedio último y definitivo de sus penas. La humanidad se ha aferrado a cada nueva fórmula, a cada nueva ilusión, con el ardor de un náufrago que cree ver en la luz de un relámpago el fulgor de una aurora y cada vez más la desilusión y las desesperanza han agarrotado los espíritus sinceros cuando fracasa el ansia de felicidad y...
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