Juramento al monte sacro

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El Juramento del Monte Sacro

15 de agosto de 1805
Hombre, tal vez, de entrañas siderales, “cabeza de milagros y lengua de maravillas”,
empezaste en la frontera del tiempo en la cual suponemos se pasa de la
adolescencia a la juventud i la madurez, con la velocidad del rayo,
destruyendo el aserto shakesperiano de afirmar que, “el juramento más firme es de paja para el fuego que arde en lasangre”.Posiblemente
nadie sabía, acaso lo pudieron intuir Simón Rodríguez i un poco menos
el Barón de Humboldt o Bonplant que, en tu sangre hispana corría un
fuego inextinguible de aporte americano que, por un prodigio
cromosómico, en cada gene estaban escritas las palabras justicia,
gloria i libertad. Posiblemente Shakespeare, en su vasta experiencia de
erudito escritor i creador de mundos,no había visto nunca un gran
juramento cumplido i no tuvo siglos de vida para ver una proeza que
quizá le hubiese inspirado una obra superior a Hamlet.

Estabas marcado por una niñez de temprana orfandad, mas con cuidadosa
educación e instrucción, i de acercamiento a los pechos pletóricos de
una mujer negra, para mezclar, no en tu sangre sino en tu mente, el
mestizaje universal de todos lospueblos del planeta carente de razas o
de sangres privilegiadas por la naturaleza; para cuando llegasen hasta
ti las ideas revolucionarias del país galo, libertad, igualdad i fraternidad, fueran
perlas de tu léxico i en tu alma; i ya desde la lejana Milán, cuando
recorrías Europa al lado de tu maestro que de niño no pudo hablarte de
las luchas de la vida humana, ya había empezado a sembraren tu alma
ideas libertarias i, hasta en un casi olvidado Bernardino Righetti
(como lo refiere en sus memorias este hombre culto) le había hecho
escuchar la palabra Libertador, mucho antes
que este título, el más grande i glorioso de la historia, lo otorgara
por primera vez la ciudad de Mérida; nuestra Mérida andina, la que
fundió las campanas de bronce de sus iglesias, para fabricar cañonespara la lucha de sus héroes libertadores, en la verdadera Campaña
Admirable que se cumplía con vigor i gloria. Reghetti dijo: “Ayer
en la noche me presentaron un apuesto joven de Caracas, donde crece el
excelente cacao; él es un tal Bolívar y en su aspecto se vislumbran las
promesas de un fecundo porvenir; su discurso está lleno de energía y de
esperanzas. Odia a los españoles y entusiasmadopor las vicisitudes
actuales, sueña con la liberación de la colonia hispana y con ser él
mismo el Libertador”.
Recorría por segunda vez el viejo
continente, luego de dejar en Madrid, sus pesares i sus hermosos
recuerdos del ayer, mui especiales los que revivieron sus amores i su
fugaz unión con su María Teresa amada; ahora otros acontecimientos i
con las experiencias comunicadas porHumboldt, sus palabras le eran tan
reales como el cobre de Chile que el sabio le mostraba, mientras
hablaba de las bellezas i riquezas de su tierra americana i sobre todo
sus observaciones políticas. “Aquel continente puede justificar las
mayores esperanzas, siempre que comience por libertarse del yugo
español. ¡Qué magnífica empresa! Los hombres están maduros para ella;
pero ¿dónde hallar unosuficientemente fuerte para que la conduzca a
buen término? Aquellas palabras, fueron hiriente estímulo en la
espiritualidad del apuesto joven de Caracas i toda la sabiduría e
intuición de Humboldt, no le permitió la certeza tener delante de si, a
quien realizaría la magnífica empresa. La primera vez que vino a París
por poco tiempo en 1802 desde Bilbao, Bonaparte era el Primer Cónsul;
ya nohabía mucha conmoción por la Revolución ocurrida trece años antes
iniciada con la Toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 i a Napoleón
se le consideraba como el salvador de la república i estaba en el
apogeo de su poder i prestigio. Por eso le admiró i con los años,
estudió sus tácticas militares, pero luego le rechaza cuando se hizo
emperador. Lo que realmente le fascinó toda la vida, fue...
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