Kasha

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Miyuki Miyabe

La sombra del Kasha

Traducción:

Purificación Meseguer

1 Índice

Resumen 4
Capítulo 1 5
Capítulo 2 10
Capítulo 3 25
Capítulo 4 36
Capítulo 5 41
Capítulo 6 51
Capítulo 7 59
Capítulo 8 71
Capítulo 9 79
Capítulo 10 91
Capítulo 11 96
Capítulo 12 113
Capítulo 13 128
Capítulo 14 140
Capítulo 15 146
Capítulo 16 158
Capítulo 17 171
Capítulo 18 179
Capítulo 19187
Capítulo 20 199
Capítulo 21 216
Capítulo 22 223
Capítulo 23 232
Capítulo 24 242
Capítulo 25 260
Capítulo 26 269
Capítulo 27 280
Capítulo 28 291
Capítulo 29 295

Resumen

Cuando una hermosa joven se desvanece en Tokio, el prometido de ésta pide ayuda a su tío, inspector de policía, con la esperanza de que lo ayude a encontrarla.  Sin embargo, el comienzo de labúsqueda, lejos de mostrar respuestas no hace más que introducir nuevas incertidumbres. El detective no tarda en averiguar que la joven no es quien dice ser y oculta un oscuro pasado.  Encontrar a la prometida de su sobrino sumirá a este inspector en un viaje que  lo llevará a recorrer las ciudades más importantes de Japón y a introducirse de lleno en un peligroso submundo financiero donde las deudasastronómicas y la Yakuza empujan a las personas al borde de la desesperación, a cometer actos al margen de la ley, e incluso al suicidio.

En este escenario, gastos desmesurados, bancarrotas personales, identidades robadas y prestamistas sin escrúpulos conforman una mezcla letal con la que Miyuki Miyabe crea La sombra del kasha*, una novela de misterio y terror psicológico que la havalido el favor de la crítica japonesa.

* Kasha: espíritu maligno que se manifiesta en los ritos fúnebres para robar y devorar las almas de los cadáveres. En Japón, los velatorios son muy ruidosos para alejarlo

Capítulo 1

En cuanto el tren abandonó la estación de Ayase, comenzó a caer una lluvia gélida. No era extraño que llevara doliéndole la rodilla toda la mañana.Shunsuke Honma estaba junto a la puerta del tren, mirando a través del cristal, con una mano en la barandilla y la otra en el paraguas, que apoyaba contra el suelo para no dejar caer todo el peso sobre la pierna.

Los trenes que salían a las tres de la tarde solían ir vacíos. Había un montón de asientos libres pero a él no le apetecía sentarse. Apenas había pasajeros, sólo dos chicas con eluniforme del instituto, una ama de casa que dormitaba con la cabeza agachada sobre un bolso enorme y un chico que se sentaba junto al compartimento del conductor, moviéndose al ritmo de la música que escuchaba en los auriculares. Había tan pocos rostros que se podían contemplar uno a uno, sin prisas. Nada lo obligaba a permanecer de pie.

Era obvio que sentarse hubiera sido la elección más cómoda.Llevaba pateándose las calles desde las once de la mañana. Primero había ido a la sesión de fisioterapia y, después, a hacerles una visita a los chicos de la División. No había querido coger un taxi; se las había arreglado con sus piernas y el transporte público. Tenía los músculos de la espalda agarrotados.

Los muchachos del Departamento de Investigación estaban de servicio. Sólo se habíacruzado con el jefe de la División, que pese a una bienvenida exagerada, dejó bien clara su apatía con un tácito «¿Qué estás haciendo aquí?». Aquello preocupó bastante a Honma, sobre todo porque era la segunda vez que aparecía después de haber cogido la baja por enfermedad, a finales del año pasado. Pero claro, su jefe no tenía por qué darle una palmadita en la espalda, ¿o sí? Aquello no era unjuego, y no podían sustituirlo sin más, como el jugador que ha de abandonar el campo tras cometer una falta. Ellos no dudarían en cambiar las reglas y eliminarlo del partido, ¿qué se lo iba a impedir? Era la primera vez que sentía una punzada de remordimiento por haberse cogido la baja.

Esa era precisamente la razón por la que estaba decidido a ir de pie: tenía el orgullo herido. Aunque...
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