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LA HUMILDAD Nabucodonosor fue un hombre de éxito, un rey poderoso y hábil, soberano del reino más grande y fuerte del mundo, arquitecto de la ciudad más bella de la antigüedad. Pero no había aprendido que Dios es la fuente del poder, la sabiduría, la autoridad y la belleza. “Paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa realcon la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” Conocemos la historia triste de este rey. Le fue quitado su reino, dejó de disfrutar de sus logros; su aspecto se volvió grotezco y salvaje y comió hierba como un animal. Nabucodonosor fue humillado. Pero, gracias a Dios, su historia no terminó allí. Alzó sus ojos al cielo y su razón le fue devuelta. Glorificó a Dios y publicó para todoslos habitantes de su imperio lo que había aprendido: “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano y le diga: ¿Qué haces?....todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia” (Daniel 4:29-37). Pero la soberbiano comenzó con Nabucodonosor. Andrew Murray nos lleva a las raíces del problema: Cuando la Serpiente Antigua, él que fue echado del cielo por su orgullo, cuya naturaleza entera como el diablo fue el orgullo, habló las palabras tentadoras en el oído de Eva, estas palabras llevaron consigo el verdadero veneno del infierno. Y cuando ella escuchó, y rindió su deseo y su voluntad a la esperanza de sercomo Dios, conociendo el bien y el mal, el veneno entró en su alma y sangre y vida, destruyendo para siempre esa humildad bendita y la dependencia de Dios que hubiera sido nuestra felicidad eterna. Y, en su lugar, su vida y la vida de la raza que brotó de ella llegó a ser corrompida hasta su verdadera raíz con ese pecado y sus maldiciones más terribles, el veneno del orgullo de Satanás mismo. Decuya vileza el mundo ha sido el escenario, todas sus guerras y matanza entre las naciones, todo su egoísmo y sufrimiento, todas sus ambiciones y celos, todos sus corazones quebrantados y sus vidas amargadas, con su infelicidad diaria, tienen su origen en lo que este orgullo maldecido e infernal—o el nuestro, o el de otros—nos ha traído. ¡Es el orgullo que hizo necesaria la redencion; es de nuestroorgullo que necesitamos sobre todo ser redimidos! Y nuestro entendimiento de la necesidad de la redención dependerá en gran parte de nuestro conocimiento de la naturaleza terrible del poder que ha entrado en nuestro ser. (Murray, páginas 17-18) Había épocas cuando la modestia estaba de moda, pero esto no caracteriza nuestros días. No sólo los políticos quieren impresionar al mundo con sushabilidades, su sabiduría y sus logros. Cuando el deportista mete el gol, sigue la “danza de victoria”. Es común escuchar a los ministros contar lo que han logrado en su “servicio a Dios”. Un pastor escocés observa,

La Humildad, página 2

La mayoría de nosotros tenemos pequeños imperios—un dominio profesional, académico, comercial o eclesiástico en el cual nos creemos más significativos de lo quesomos. Es fácil hablar de lo que hemos logrado, en vez de lo que Dios en Su bondad se ha dignado bendecir. Usamos lo que sucede en nuestro alrededor para alentar nuestro ego en vez de aprender la humildad. Tenemos que hacer guerra despiadadamente contra este monstruo. (Begg, página 157)

Dios exhortó por medio del profeta Jeremías, No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe elvaliente, ni el necio se alabe en sus riquezas. Mas alábese en eso el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. (Jeremías 9:23-24) Se dice que alguien preguntó a Tomás á Kempis por qué fue usado tanto por Dios. El contestó, “Sólo puedo asumir que Dios miró desde el cielo...
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