La asamble de la mujer

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  • Publicado : 28 de abril de 2011
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PRAXÁGORA.-(Parodiando ciertos prólogos trágicos.) ¡Oh lámpara preciosa de reluciente ojo que tan bien iluminas los objetos visibles! Vamos a decir tu nacimiento y tu oficio; labrada sobre el ágiltorno del alfarero tus brillantes narices rebrillan como soles. Lanza con tus llamas las señales convenidas...
Tú eres la única confidente de nuestros secretos, y lo eres con motivo, pues cuando ennuestros dormitorios en¬sayamos las diferentes posturas del amor, tú sola nos asistes y nadie te rechaza como testigo de sus voluptuosos movi¬mientos. Tú sola, al abrasar su vegetación feraz, iluminasnuestros recónditos encantos. Tú sola nos acompañas cuan¬do furtivamente penetramos en las despensas llenas de bá¬quicos néctares y sazonadas frutas; y, aunque cómplice de nuestros deleites, jamás selos revelas a la vecindad. Justo es, por tanto, que conozcas también los actuales proyectos aprobados por las mujeres, mis amigas, en las fiestas de los esciros. Pero ninguna de las que deben acudir sepresenta; ya empieza a clarear el día y de un momento a 'otro dará principio la Asamblea. Es necesario apoderarnos de nuestros puestos, que, como ya recordaréis, dijo el otro día Firómaco, deben serlos otros, y una vez sentadas, mantenernos ocul¬tas. ¿Qué les ocurrirá? ¿Quizá no habrán podido ponerse los barbas postizas, como quedó acordado? ¿Les será difícil apo¬derarse de los trajes de susmaridos?-¡Ah! Allí veo una luz que se aproxima. Voy a retirarme un poco, no sea un hombre.
MUJER PRIMERA.-Ye es hora da ponerse an marcha; cuando salíamos de cese, al heraldo he cantado por segunda vez.PRAXÁGORA.-Y yo me he pasado toda le noche en vale esperándoos. Paro ... un momento; voy e llamar e esta veci¬na arañando suavemente su puerta, porque as preciso que su marido no nota nada.
MUJERSEGUNDA.-Ye ha oído, el ponerme los zapatos, el ruido da tus dedos, pues no estaba dormida; mí marido, querida, as un marinero da Salamina; me he estado ata¬cando toda le noche bajo les sábanas; hasta...
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