La autobiografía

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La autobiografía como herencia socrática
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Por: Fernando Vásquez Rodríguez
I
Sócrates exhortaba a:
“Conócete a ti mismo”
“Gnothi seauton”
(literalmente “¡Conócete!.
una inscripción que figuraba en los templos)
Heráclito decía,
“Me he investigado a mí mismo”.
Y en otro de sus fragmentos afirmaba:
“A todos los hombres les está concedido
conocerse a sí mismos yser sabios”

La autobiografía es un esfuerzo personal de introspección. Una especie de autognosis, como lo pensaría Dilthey. Tal esfuerzo responde a una convicción mucho más profunda, más sólida: ningún otro puede hacer ese trabajo. Sólo uno mismo. Es el mayor reto, la mayor responsabilidad. Colocarnos en actitud de sospecha sobre nosotros mismos; considerarnos como enigmas. Quizá sea nuestromayor proyecto de investigación, o la investigación verdadera. Por supuesto ese recorrido hacia adentro, esta catábasis, tiene sus riesgos. Primero, no siempre estamos dispuestos o preparados para tal viaje; bien sea por el temor a encontrarnos con zonas desconocidas o, sencillamente, porque nadie nos ha puesto en situación de escucha para esa voz o esas voces. Sucede que a veces se requiere quealguien nos ate al mástil de algún barco para poder escuchar el canto de las sirenas... Segundo, porque ese recorrido demanda cierta capacidad o ejercicio de recuerdo, de memoria; y no siempre estamos o sabemos hurgar en nuestro pasado. Hay estratos, franjas de nuestra interioridad a las cuales podemos acceder sólo con ciertas herramientas especializadas. Piénsese en la mediación del psicoanálisis, porejemplo, como una herramienta para bucear en las zonas abisales de nuestra conciencia. Y tercero, porque no es habitual o cotidiano hacer ejercicios de discernimiento; porque vivimos presos de la inmediatez; porque el afán propio del diario vivir nos encarcela o nos imposibilita la mirada en diferido, la silenciosa y lenta actitud de una toma de distancia. Quizá cuando alguien cercano a nosotrosmuere, o cuando la enfermedad nos habita o cuando el error o la falta se hacen evidentes, es que nos ponemos en actitud introspectiva. Retomamos el mandato socrático.

Pienso ahora los ejercicios ignacianos, en ese prepararse para el discernimiento...Allí se conjugan la autobiografía personal y la autobiografía espiritual: hay toda una serie de sugerencias y una larga lista de preguntas que vandesde “Qué es lo que más me gusta de mi aspecto físico?” hasta cuestionamientos sobre “los sucesos o experiencias más importantes de nuestra vida”... Cada pregunta tiene la finalidad de servir de pista o indicio, de huellas conducentes a fronteras olvidadas o poco valoradas de nuestra propia vida. Quien hace discernimiento termina por confluir en un reconocerse.

Aquí encuentro ya unaprimerísima función del trabajo autobiográfico: damos o hacemos un recorrido hacia el fondo de nosotros mismos para hallar algunos hitos, algunas marcas constitutivas de lo que somos hoy. Por eso resalto el trabajo autobiográfico de Jung; no es una cronología, ni una descripción ordenada de su vida; es más bien, la búsqueda en el pasado de las piezas que permitieron dar un sentido al cuadro o la figura delo que había terminado siendo. Esta nueva odisea se encamina a saber por qué somos como somos. Luego, entonces, y sigo pensando en Ulises, se requiere de cierta capacidad de aventurero, de mucho tesón y de una gran fuerza interior para adentrarse en mares desconocidos, para sortear Caribdis y Circes, Polifemos e infinidad de lestrigones... Y hacemos toda esa peregrinación interior para volver aItaca, para entender o comprender qué significado, por qué o qué sentido tiene el vivir cerca de Penélope. Porque en una autobiografía, al igual que en el famoso poema de Konstantinos Cavafis, partimos sólo para retornar.

ITACA
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento. A Lestrigones y a Cíclopes, o al airado Poseidón nunca...
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