La aventura

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Ciencia Ergo Sum
Revista científica multidisciplinaría de la
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO
mailto:ergo_sum@coatepec.uaemex.mx
ISSN 1405-0269
MÉXICO

2002
Mijaíl Málishev

GEORG SIMMEL, VLADIMIR JANKÉLÉVITCH:
FENOMENOLOGÍA DE LA AVENTURA

Ciencia Ergo Sum, noviembre, volumen 9, número 3
Universidad Autónoma del Estado de México
Toluca, México
pp. 313-318

Red deRevistas Científicas de América Latina y El Caribe
Ciencias Sociales y Humanidades
http://redalyc.uaemex.mx

Georg Simmel, Vladimir Jankélévitch:
fenomenología de la aventura
Mijaíl Málishev*

Recepción: julio 19 de 2002
Aceptación: agosto 23 de 2002
* Facultad de Humanidades, Universidad
Autonóma del Estado de México.
Teléfono: (722) 213 14 07.

Introducción

1. Aventura: un riesgobuscado

A la investigación del fenómeno
‘aventura’, como una forma específica
de la conducta y de la vivencia del ser
humano en algunas etapas de su vida,
se han dedicado pocos trabajos, con
exclusión, quizá, de dos excelentes ensayos. Uno pertenece a la pluma del
destacado filósofo alemán Georg Simmel
(1858-1918) quien publicó en 1911 su
trabajo sobre la aventura, y otro ensayo
detítulo análogo fue escrito por el no
menos conocido pensador francés Vladimir Jankélévitch (1903-1985) quien
editó en 1963 su libro titulado La aventura, el aburrimiento, lo serio. El objetivo
del presente artículo consiste en exponer el sentido de la aventura, perfilar
las esferas de su expresión y describir
las formas de sus vivencias a partir del
análisis de los dos ensayos mencionados. Paraevitar repeticiones, decidí unir
la exposición de las ideas de ambos pensadores, destacando lo más esencial en
el tratamiento de este tema por cada
uno de ellos.

Desde el punto de vista de Simmel, la
aventura es una parte inalienable de la
vida que acontece en contextos específicos. Cuando la vida fluye pausadamente, los acontecimientos que forman parte
de su corriente pasan suavemente, detal manera que uno se termina y otro
empieza: después del trabajo, nos espera el descanso, luego llega la hora de
cenar, más tarde miramos el televisor o
salimos a caminar para acostarnos a un
tiempo habitual. La vivencia de la aventura trastorna el encadenamiento fluido
y acostumbrado de los acontecimientos;
cuando en nuestra vida irrumpe una
alteridad o una extrañeza que margina
nuestrocentro existencial y lo saca de la
corriente habitual, es cuando estamos en
la aventura. Al romper con la continuidad de la corriente habitual, la vivencia
de la aventura se percibe como algo independiente del antes y del después.
Cuando más aventurera es una aventura, cuando más se aparta de los puntos
centrales de nuestra persona y de la tra-

C I E N C I A ergo sum, Vol. 9-3, noviembre2002-febrero 2003

yectoria de la vida cotidiana es cuando
más pensamos que no la estamos viviendo, y pareciera que algún otro individuo
distinto a nosotros lo estaba vivenciando.
Ya que la aventura representa una ‘incursión’ de los acontecimientos extraños
al conjunto de nuestra vida cotidiana,
tenemos inclinación de percibirla como
un ‘oasis’ o una ‘isla’ cuyo tamaño y configuración sedeterminan por las fuerzas de nuestras vivencias afectivas. Este
carácter insular de la aventura lo hace
semejante con el arte.
Pues constituye, ciertamente, la
esencia de la obra del arte el hecho
de que extraiga un fragmento de
las series interminables y continuas
de la evidencia o de la vivencia, que
lo separe de toda interrelación con
lo que viene antes y lo que viene
después, y le déuna forma autosuficiente, como determinada y sustentada por un centro interior (Simmel, 1988: 13).
Como dos ‘islas’, el arte y la aventura se
contraponen al ‘continente’ de la vida
como un decurso ininterrumpido que
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entrelaza cada elemento con su contiguo. A pesar de su carácter insular y
de toda su accidentalidad, la aventura tiene gran sentido para su portador, quien
se percibe...
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