La batalla eterna

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  • Publicado : 3 de septiembre de 2012
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La Batalla Eterna


El campo de batalla se extendía hasta donde el cielo se unía con la tierra. Nadie recordaba por qué ni cuando había comenzado. Tampoco sabían cuando acabaría. Legiones de hombres llegaron a enfrentarse y legiones seguían llegando. En ese lugar había tanta muerte, que todo parecía estar alfombrado por cadáveres putrefactos. Aquellos ríos de agua dulce, que antes surcaban latierra, ahora eran extensos ríos de sangre. Todo el valle destilaba un hedor putrefacto haciendo que, no solo se luche contra otros, sino también con la fiebre que vagaba por ese lugar.
Docenas, cientos y miles de gritos de dolor y brío se mezclaban en uno solo. Los millones de guerreros rojos de mezclaban con los millones de guerreros azules. Por donde se mire los destellos del hierro chocando,iluminaban como astros la batalla eterna. Era el Apocalipsis y el Génesis gestándose simultáneamente.
De entre todos esos guerreros muertos nacieron muchas leyendas, pero había uno que era una leyenda viviente, y que su hombría y valor era imitado pero no igualado por todos los que lo acompañaban en la lucha eterna. Era una inspiración para todos, su nombre era Montario. Había llegado a labatalla eterna apenas salido de la pubertad, y ahora luego de noventa años era todo un guerrero, y como todo hombre de batalla aun sabiendo que moriría en ese lugar, luchaba con todo su ser para defender aquello que se había olvidado.

En solo unos minutos se iban a cumplir cuatro meses de lucha ininterrumpida. Montario, sentía los pies muy pesados, y sin darse cuenta su ímpetu de lucha lo habíallevado al lodazal. En ese lugar hundido en treinta centímetros de barro y sangre, le resultaba difícil luchar pero de todas formas no se inmutaba y para ese momento llevaba masacrando a más de quinientos enemigos. En el lodazal solo la casaca roja de Montario se mostraba imponente, y el sonido de los huesos quebrarse bajo el peso de su espada, era lo único que se escuchaba. Para Montario eso y elgrito de agonía de sus enemigos, era una melodía para sus oídos.
Los guerreros rojos, afortunados por contar con Montario, únicamente caminaban tras sus pasos sabiendo que solo debían ir eliminando a moribundos. Pero ese día viendo que su leyenda se adentraba en el lodazal, no pudieron seguirle porque ninguno contaba con la corpulencia para caminar hundido entre tanto barro. Entonces comenzaron allamarle desesperadamente, pero fue inútil, Montario no escuchaba.
En ese momento los guerreros azules, viendo que sus enemigos bajaban sus armas preocupados por su legendario guerrero. Arremetieron contra ellos con una bravura arrolladora, eliminándolos fácil y rápidamente. Así uno a uno las casacas rojas caían uniéndose a los ríos de sangre. Inesperadamente la batalla que había durado toda unaexistencia, ahora parecía que llegaría a su fin. Ante semejante suceso una voz rauda se propagó por todo el valle y como hormigas los guerreros azules acrecentaron su número reclutando a todo aquel que pudiera empuñar una espada, y de esa forma poder defender aquello que no se sabía. Entonces desde lo alto, el valle que antes era azulgrana, ahora rápidamente se tornaba de color azul, einsospechablemente comenzó a escucharse un bramido de gloria.
Montario en su ciega lucha comenzó a escuchar ese clamor, y ante semejante ocurrencia, se rió jactanciosamente de sus enemigos, gritando a los cuatro vientos, que no sabían lo que decían. Pero los guerreros de casacas azules, impávidos se limitaron a observarlo y mostrarle a esa leyenda, aquello que no podía ver desde las zonas bajas y el lodazal,así que bajando sus armas se hicieron a un lado y le dejaron pasar formando un sendero, para permitirle salir del lodazal y subir hasta las zonas altas.
Con desconfianza Montario caminó alerta por ese pasillo formado por casacas azules, y al final luego de haber caminado cientos de kilómetros y subir hasta lo alto de un risco, observo en todas direcciones. Sus ojos entonces no dieron crédito...
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