La belleza

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El punto final de un poema
¿Por qué, pues, buscar Vanos sistemas de filosofías vanas, Religiones, sectas (voz de pensadores), Si errar es condición de nuestra vida, Única certidumbre de existencia? Fernando Pessoa, Fausto

Sobre las puertas Esceas estaba Príamo con otros valientes troyanos y los ancianos del pueblo,

los cuales a causa de su vejez no combatían, pero eran buenos arengadores,semejantes a las cigarras que, posadas en los árboles de la selva, dejan oír su aguda voz. Tales próceres troyanos había en la torre. Cuando vieron a Helena, que hacia ellos se encaminaba, dijéronse unos a otros, hablando quedo, estas aladas palabras: –No es reprensible que troyanos y aqueos, de hermosas grebas, sufran prolijos males por una mujer como ésta, cuyo

Vivian Jiménez

C O N C I EN C I A C T I VA 2 1 , número 14, octubre 2006

rostro tanto se parece al de las diosas inmortales. Pero, aun siendo así, váyase en las naves, antes de que llegue a convertirse en una plaga para nosotros y para nuestros hijos. Así hablaban. Príamo llamó a Helena y le dijo: –Ven acá, hija querida; siéntate a mi lado para que veas a tu anterior marido y a sus parientes y amigos –pues a ti no teconsidero culpable, sino a los dioses que promovieron contra nosotros la luctuosa guerra de los aqueos... 1 La Ilíada fascina nuestra memoria, reta la imaginación, coquetea con los pensamientos; pero no es eso lo que nos deja prendidos –o perdidos. Lo que nos seduce es el eco de una historia que ha resonado, y sigue, en los hombres. Aquello que es casi como los dioses inmortales. Muchos se preguntanuna y otra vez dónde y cómo encontrar la mujer que encierra en sí lo que hasta hoy parece inalcanzable. Porque no es ella lo que desvela los corazones sedientos y mantiene en un inquietante juego la llama del universo creador, sino lo que hay en ella, eso que domina y deja ver entre sus curvas, miradas, telas, gestos, latidos..., en fin, en todo aquello que nos imaginamos o construimos con milesde figuras y encantos cuando pensamos en la mujer que ha representado la belleza en la historia.
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La belleza de Helena no sólo provoca de manera solapada una de las guerras legendarias, sino da inicio a una obra que, acompañada de joyas, pinturas, poemas, textos, fotos, esculturas..., camina junto a esa búsqueda desesperante,frecuentada por el hombre durante siglos. Con su paso deja sobre más de cuatrocientas páginas –indiscutibles bellas páginas– la Historia de la Belleza. Sólo alguien como Umberto Eco, hoy, podía encargarse de hacer un libro de tal agudeza y, dentro de ella, tan abarcador y de tan alto sentido de la sensibilidad. El tema de la Belleza en la cultura occidental ha estado unido a él desde susinvestigaciones filosóficas iniciales. En su tesis doctoral presentada en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Turín, Il problema estetico in Tommaso d’Aquino, trató a la belleza como tema permanente en el pensamiento del hombre. Según planteaba, si la estética es un campo de intereses acerca del valor belleza, su definición, su función y sus modos de producirlo, y de gozarlo, habrá que convenirentonces en que el medievo ha podido hablar de estética... Y si por estética puede entenderse también toda reflexión sobre el arte, en este caso tanto la filosofía como la teología medieval abundan en cuestiones estéticas. Respuesta necesaria a los que planteaban que la estética había nacido con el filósofo alemán Baum133

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garten(1714-1762), quien la separó de la filosofía y la definió como la ciencia de la belleza (scientia cognitionis sensitivae). Con el objetivo de hacer un análisis lo más incluyente y fiel posible a la realidad, Eco inicia su libro recreándose en El ideal estético en la antigua Grecia, que llega adornado con la escultura perfectamente proporcionada del siglo VI a. C. , Kouros. Durante su vida el hombre se...
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