La ciudad de los niños, la infantilización de la sociedad, una referencia a tonucci

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DIANA MARCELA VEGA VARGAS

CIENCIA POLÍTICA
TEORÍA DEL PODER

LA CIUDAD DE LOS NIÑOS
LA INFANTILIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

Una referencia a Francesco Tonucci.

La “infantilización”
Los niños y niñas son objeto de culto. Un objeto de culto y lo rituales que le rodean imponen realidades no desde su existencia objetiva, tanto como desde la subjetividad con la que los demás rendimos el cultoy establecemos un orden al rededor, el rito es un conjunto de acciones y eventos en los que predomina el orden. Cualquier elemento que introduzca el sentimiento de anomalía o ambigüedad es considerado sucio, porque atenta contra la pureza del rito (CEREC, 91). El poder de la imagen niño, niña, para movilizar los temores, las paranoias y el pánico a la adulteración de todo orden, es la forma en queconvertimos a los niños y niñas, los de carne y hueso en objeto de culto. Los niños y niñas junto con otros tantos objetos de culto social, son utilizados para movilizar a la gente hacia el enmascaramiento como lo explicaría Duverger al referirse a la construcción de legitimidad, en el caso por ejemplo, de las campañas mediáticas de los noticieros justo cuando se es necesaria una cortina de humo.Cuando el ambiente político se hace más que turbio, se sacan de debajo de la manga campañas para salvar a los niños y niñas del maltrato infantil, de maestros violadores, del hambre, de la epidemia de turno. Reeditan un espíritu salvífico que nos devolverá un mundo perdido, cuyas últimas semillas de verdor retozan en los niños y niñas, cierta nostalgia mezclada con fragilidad y vulnerabilidad, lainocencia y la belleza incorruptible, no adulterada. Lo que le sucede al adulto no es comparable con la magnitud del mismo hecho ejecutado en un niño o niña. La cuestión con el objeto del culto, especialmente en el ámbito del cristianismo, se halla en una transubstanciación donde unos objetos se “ocultan” detrás de otros y se convierten en estos otros. Niños y niñas, como la hostia es latransubstanciación del cuerpo vulnerado de Cristo, son la transubstanciación del cuerpo vulnerado social, en ellos se depositan todos los miedos, las adoraciones y se les conceden los poderes propios de un cuerpo decadente y martirizado, una sociedad incapaz de salvarse a sí misma acude a salvar a los niños y niñas en busca de su redención. Pero el objeto de culto no es partícipe de la escena al menos, nodesde su ser propiamente sino de la imagen de su ser. El objeto de culto es peligro trasubstanciado urnificado ante la potencia de la profanación y es la urna lo que le hace digno de la indignación, no la que provoca la violencia que se ejecuta contra él, sino el hecho de ser un objeto urnificado.

Esto no tiene que ver con lo condenable que resulta ser todo aquello que atente contra los niñosy niñas, en tanto sí es pertinente a la instrumentalización de la identidad del objeto de culto, creada socialmente para enmascarar una cadena de frustraciones sociales. La sociedad se encuentra bajo una especie de mito de infantilización creciente:

Se trata de un recurso visual en Saló o los 120 días de Sodoma, el del erotismo del fascismo siempre en contraste extremo de violencia ybelleza, virtud y lascivia. Los preciosos y preciosas muchachas de la película encarnan la dorada inocencia virginal sobre la que actúa todo tipo de perversidades. Ellos y ellas deben ser la suma de todos los ejemplos. El fascismo comprende un boyerismo tétrico donde el público enfila sus preferencias hacia los escenarios de lo extravagante o hermoso e inocente, lo poco cotidiano y extraordinario,“el fascismo es teatro” menciona Genet ¿Quién puede dejar de admirar el dulce corazón de una pop star, previamente vejada para aparecer después de vivir algún reality lleno de crueles pruebas? ¿Quién puede creer en la inocencia de la matrona desdentada que no se deja engañar por el traficante de terrenos en un barrio de desplazados de Bogotá? La apacible apariencia de inocencia es un juego...
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