La cristiada

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  • Publicado : 23 de agosto de 2012
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La Cristiada
La película Cristiada narra la crónica de esta guerra que tuvo lugar en nuestro país de 1926 a 1929, y refleja bastante bien el apego a los datos históricos y las tensiones que el Dr. Meyer descubrió en este choque violento entre la Iglesia y el Estado. Si vemos los movimientos políticos y los ideales revolucionarios de América como una proyección histórica de los aires que veníande Europa, era de esperar que el presidentePlutarco Elías Calles hubiera seguido el ejemplo de El TigreClemenceau en Francia. Cuando el secretario de Gobernación de la República Francesa mandó hacer un inventario público de todos los templos de la nación en 1905 y vio la oposición popular, dejó a un lado sus convicciones jacobinas y dijo: “Ninguna ley vale la sangre de los franceses”.
Encambio Plutarco Elías Calles no supo frenar sus ímpetus políticos y sus fobias contra la Iglesia en la aplicación de las leyes Calles, extraídas de la Constitución de 1917, y que el papa Pío XI denunció en su discurso ante el cuerpo diplomático en la Navidad de 1925: “No se podrá salir de esta situación, sino por una intervención milagrosa de Dios”. De nada sirvieron las oraciones e indulgencias que elpapa pidió a los católicos de todo el mundo aplicar durante el año santo por esa intención. El Presidente mexicano no sólo expulsó al delegado pontificio, sino que exigía que todo sacerdote que quisiera ejercer su ministerio se registrara en la Secretaría de Gobernación, la cual decidiría a quién le otorgaba su licencia. En definitiva, heredando el regalismo decimonónico del despotismo ilustrado,intentó controlar a la Iglesia, convertir a sus ministros en funcionarios y someterla a sus políticas de Estado.
Roma vio así el riesgo del nacimiento de una Iglesia nacionalista controlada por el gobierno 
—como lo han hecho tantos dictadores en la historia— y consideró que esas leyes no se podían tolerar por ningún motivo. Algunos obispos propusieron suspender el culto para presionar al gobierno,y consultaron a Roma. La respuesta del Vaticano fue que no se podían acatar las leyes Calles y que buscaran mantener la unidad de los obispos y del pueblo. El Presidente no se dejó ganar el pulso y para demostrar que el gobierno era el único propietario de las iglesias, de acuerdo con el artículo 130 de la Constitución, mandó cerrarlas y hacer un inventario público de las mismas.
Cuando elPresidente mandó al Ejército contra los católicos que se apostaron a las puertas de sus templos, y vieron cómo asesinaban en Guadalajara a Anacleto González Flores, presidente de la Liga Nacional y abogado defensor de sus derechos al culto y a la libertad religiosa, entendieron que “la suerte estaba echada” y no les quedaba otro camino que las armas. El gobierno pensó que en tres semanas acabarían conesa bola de campesinos fanáticos, pero después de tres años se dio cuenta de que no podía controlar un levantamiento popular que cada vez se extendía más como una mancha de aceite por el centro de la República.
No podemos negar que algunos sacerdotes empuñaron las armas, traicionando así los principios cristianos y su razón de ser, como ministros del amor y de la paz. Tal vez se sintieronenviados de lo alto, emulando a otros sacerdotes próceres de la patria. Como en todas las guerras, se dieron también abusos y situaciones confusas en ambos bandos. Pero no haría justicia a la verdad ni a la historia, quien quisiera borrar o tergiversar esta página trágica de nuestro México. La Cristiadano fue el resultado de un cálculo político de la Iglesia, sino el grito de un pueblo que se sintiódespojado de las razones más profundas y más íntimas de su existencia. El gobierno entendió que, aunque no se atreviera a modificar unas leyes poco amigables respecto a la religión de sus ciudadanos, no podía aplicarlas contra ellos. Pero también la Iglesia se sorprendió de hasta dónde eran capaces de llegar sus fieles, y tuvo que prohibir un segundo intento de violencia entre 1932 y 1938. De modo...
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